Riquelme, un hombre conflictivo

*Sus dotes futbolísticos no se ponen en duda, más allá de que levante elogios desmesurados y críticas agresivas.
*Sin embargo, el problema del enganche pasa fuera de la cancha: los conflictos y peleas marcan su carrera.

¿Es casualidad que Juan Román Riquelme quede siempre en el medio de la tormenta? ¿Son sólo versiones periodísticas y juegos mediáticos? ¿O algo pasa con el enganche de Boca? Los hechos hablan por sí solos.

Las virtudes del jugador dentro de la cancha son innegables. Sea de tu paladar futbolístico o no, Riquelme es un distinto, con una gran visión de juego y una pegada exquisita. Decir esto no es descubrir nada nuevo. Después, se le podrán criticar otras cosas: que por momentos frena el juego, que desaparece en muchos partidos, que juega cuando él quiere… Si Riquelme se lo propone, se vuelve imparable. Pero cuando Riquelme no está enchufado, fastidia a todo el mundo.

Sin embargo, el principal problema del enganche pasa fuera de la cancha. Por los problemas que tuvo a lo largo de su carrera, quedó comprobado que Riquelme es un jugador conflictivo.

El primer foco polémico lo tuvo en el Villarreal de España. Después de no poder adaptarse al Barcelona, Román mudó su fútbol al equipo de Pelegrini en 2003. Durante la temporada 2005/06, el Villarreal disputó por primera vez en su historia la Liga de Campeones y su actuación fue sorprendente; llegó a las semifinales tras dejar en el camino a equipos de la talla del Manchester United, Benfica, Glasgow Rangers e Inter de Milán, entre otros, pero en esa instancia quedó eliminado por el Arsenal.

Pero el amor no duró demasiado. Después de aquella temporada, la relación entre Riquelme y Pelegrini se rompió. El DT lo borró y mantuvo firme su postura a pesar de la idolatría de la gente del Submarino Amarillo. La situación llegó a tal punto que el jugador debió buscar otros rumbos. Y su destino fue Boca.

Cuando Miguel Angel Russo dejó de ser el técnico tras la derrota en el Mundial de Clubes, uno de los principales candidatos fue Guillermo Barros Schelotto. Pero el Mellizo no arregló. ¿Qué pasó? “Román le bajó el pulgar”, dicen por la Ribera.

También tuvo un cruce feo con Migliore tras la semifinal ante el Fluminense (el arquero se comió el gol en el partido de ida por la Libertadores). Pero Migliore no se quedó callado y, dicen, lo agarró del cuello en medio del vestuario. A partir de ahí, la relación entre Palermo (amigo del arquero) y Román quedó completamente quebrada.

Otro foco de conflicto lo tuvo en la Selección, con Lionel Messi. En el duelo de egos y privilegios, las dos estrellas se cruzaron con todo.

Puertas adentro de Boca, las actitudes de Riquelme cansaron a sus compañeros. Los privilegios que tiene el enganche no son bien vistos por el resto del plantel, más allá de sus allegados. Aunque ya son pocos los jugadores que bancan al 10. Llegadas tardes, trabajos livianos, actitudes poco formales… Un combo de cosas que cansaron a todos. El que salió ahora a contar públicamente las diferencias fue Cáceres. Es que nadie se anima a enfrentarse a Riquelme porque le teme a las represalias.

 ¿Por qué surge todo esto ahora? La crisis futbolística magnificó las diferencias internas. Cuando los resultados acompañan, todo se tapa. Pero cuando las cosas no salen bien… Así está este Boca, en medio de un nuevo cabaret.

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