River, con baile, humilló a Boca y le da aire a Daniel Passarella
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Con muchos condimentos arrancaba la edición 183 del Superclásico entre River y Boca en el estadio Monumental, por la necesidad del local para descomprimir la situación deportiva y tratar de despegar, mientras que el visitante necesitaba los tres puntos para seguir en la pelea por el Apertura.
Sobre el final, Ever Banega, en el que seguramente fue su peor partido desde que está en primera, recibió su segunda amarilla por una violenta patada a Ferrari, y se fue expulsado, en un partido que le quedó demasiado grande al joven mediocampista. De esa manera, los primeros 45 minutos se iban con resultado más que justo, ya que River hizo todo perfecto ante un rival que parecía en otra cosa.
El inicio del complemento no tuvo mayor diferencia con respecto a la etapa anterior, River siguió dominando el juego, pero esta vez con mayor serenidad, sin descontrolarse, sabiéndose en ventaja numérica por tener un hombre más, y por el resultado. Boca intentaba, pero se le sumaba que tampoco tenía en cancha a Gracián, ya que Russo lo sacrificó poniendo a Sebastián Battaglia para ganar en recuperación.
Los minutos transcurrían y el dominio del equipo de Passarella era abrumador; a lo largo del segundo tiempo, Boca no contó con ninguna chance de peligro para inquietar a Juan Pablo Carrizo, que en los últimos partidos no había dado mucha seguridad.
De esta manera River obtuvo una victoria trascendental; si podrá prenderse en la lucha por el título es una incógnita debido a la irregularidad que mostró el equipo a lo largo del torneo, pero que lo bailado esta tarde ante Boca, a los hinchas no se lo quita nadie, y a Daniel Passarella, el gran ganador del Superclásico, menos.
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