Saqué el registro para conducir y me convertí en un nuevo peligro en la calle

*De peatón a conductor hay una licencia de distancia y aunque no es difícil obtenerla, no es para cualquiera. Hay que justificarla con hechos.

Desde chico decidí que jamás tendría un auto. Al menos mientras produjeran smog. Supongo que fue por una especie de utópica conciencia ambiental, además de una muy estrecha visión, ya que no tomé en cuenta todos los otros medios de transporte que también polucionan y que no me molestaba utilizar. La cuestión es que no quería tener auto, por lo que no me preocupé en aprender las señales de tránsito.

Con el tiempo fui dejando atrás algunos ideales y tomé un curso para aprender a manejar. Si bien ya sabía lo básico (los pedales, los cambios, las luces… y acordarme de llenar el tanque), me faltaba experiencia en la calle, por lo que me decidí a hacer el curso completo en el Automóvil Club. Así descubrí lo mal peatón que era (cosa que fui mejorando con la nueva perspectiva desde el volante) y me propuse ser un buen conductor. ¡En la que me metí!

“Buen conductor es el metal” decía mi profesor de tecnología, pero se refería a la electricidad, aunque hoy en día vemos a más de uno con los cables pelados, que manejando son de madera y se creen buenos conductores.

No sos vos… soy yo

Y, claro. De a poco voy entendiendo. El peligro soy yo, que respeto los carriles, los semáforos, que no confundo los “giros” con los “guiños”, que la prioridad la tiene el peatón, aunque me coma los bocinazos de las cuatro esquinas.

El peligro soy yo, cuando llamo “distancia de frenado” al margen de seguridad que dejo entre mi auto y el que va adelante, mientras todos creen que es un espacio que estoy desaprovechando y por lo tanto un codiciado hueco para los autos que van a mis costados.

El peligro soy yo, cuando circulo por mi carril y no voy saltando de uno a otro como Tarzán por las lianas. Es sencillo flaco, si no tenés lugar no te metás. No estamos en la jungla señores. Y, si bien todos queremos más verde, no olvidemos la importancia del amarillo y del rojo.

Stop.

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