Scola y Delfino, las figuras del Preolímpico de Las Vegas
Mucho se habló de que los jugadores NBA no querían jugar el Preolímpico de básquet en Las Vegas, por descanso, por pedido de sus clubes, por no llevarse bien con el entrenador Sergio Hernández. Incluso ahora, todavía sigue siendo motivo cuestionamiento o de pregunta para alguna de las figuras.
Pero hay dos jugadores de ese grupo de elite que no pusieron excusas, aceptaron la convocatoria, y se pusieron el equipo al hombro para llevar al equipo argentino a obtener la clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Quizás por participación directa en el juego, Luis Scola tuvo un rol protagónico en este equipo, como goleador del partido más importante, el de la clasificación ante Brasil. El nuevo ala pivote de los Houston Rockets apareció para, con un nivel superlativo, marcar 26 puntos más que importantes, para asegurar el pasaje a Beijing.
El jugador, que todavía no debutó en la NBA, se hizo cargo de la ofensiva del equipo, junto con Carlos Delfino, que si bien no tuvo actuaciones destacadas en Detroit Pistons, uno de los equipos más importantes de la competitiva liga norteamericana, cada vez que viste la camiseta argentina, demuestra que es un jugador distinto.
El escolta santafesino, recientemente transferido a Toronto Raptors, no sintió el peso de tener que, gracias a su experiencia y su calidad de juego, ser uno de los responsables de hacerse cargo del equipo, y ayudar a encarar la ofensiva que permitiera dar vuelta la historia.
Si bien el básquet es un deporte colectivo, desde la previa se sabía que ambos jugadores tenían que ser los líderes, y lo fueron para conseguir la tan ansiada clasificación que será la que permita defender la medalla de oro obtenida en Atenas 2004.
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