Se complica la situación del principal sospechoso por crimen de turista suiza

Télam
Por Télam

  • Dos testigos complicaron hoy al principal sospechoso del asesinato de la turista suiza desaparecida en La Rioja en 2004.
  • Ambos se desdijeron de declaraciones anteriores.

Dos testigos complicaron hoy la situación del principal acusado del homicidio de Annagreth Wurgler, la turista suiza desaparecida en La Rioja desde agosto de 2004, al declarar en el juicio oral que la esposa del imputado los presionó para que mintieran con el fin de sostener la coartada.

Se trata de Walter y Alberto Vera, un ex empleado y un vecino del acusado Alcides Cuevas, quienes en un principio habían asegurado que el día que desapareció la turista comieron un asado con el imputado pero hoy se desdijeron ante la Cámara Penal de la ciudad riojana de Chilecito.

Cuevas, el dueño de un hotel de Pagancillo acusado del homicidio agravado de Wurgler, había citado la supuesta comida con los Vera para demostrar que el 29 de agosto de 2004, la última vez que la turista fue vista con vida junto al acusado y otro de los imputados, el chofer Miguel Narváez, no estuvo junto a la joven.

Los Vera declararon hoy que el asado al que se refirió Cuevas se realizó el 19 de septiembre pero que Blanca Chade, la mujer del acusado, los presionó para que mintieran cuando declararan durante la instrucción de la causa.

Según Walter Vera, Chade lo convenció para que declare ante un escribano público que el asado había sido el 29 de agosto, bajo la amenaza de que, en caso contrario, terminaría preso.

Este testigo admitió que el asado fue el 19 de septiembre porque coincidió con una reunión que mantuvo con Cuevas y Narváez -imputado del delito de homicidio pero en grado de complicidad- en la que acordaron vender pollos durante una fiesta religiosa tradicional del pueblo.

Además, Walter Vera denunció que, cuando Chade le pidió que cambie la fecha del asado para favorecer la coartada de Cuevas, estaban presentes los dos abogados del acusado, José Vega Aciar y Soledad Varas.

Por su parte, Alberto Vera afirmó que Chade, al solicitarle lo mismo, le dijo que su testimonio era necesario "para salvar a Cuevas, porque estaba preso y quería que salga" en libertad.

En tanto, tres maestras declararon hoy como testigos del secuestro de un cortaplumas que habría pertenecido a la víctima y fue hallado por la policía en un camping cercano a la hostería de Amanda Gordillo y Mario Machuca, imputados por encubrimiento.

Una de las docentes, Paula Serrano, dijo no reconocer ni el cortaplumas ni su firma en el acta de secuestro ya que al momento del allanamiento estaba apurada porque tenía que ir a un acto en la escuela.

Con ese testimonio, el abogado de Gordillo y Machuca, Nicolás Azcurra, pidió a la Cámara la nulidad del acta de secuestro, por lo que los jueces pasaron a un cuarto intermedio para resolver sobre la cuestión.

Tanto el fiscal de juicio, Darío Illanes, como el abogado querellante, Santiago Domenech, destacaron el valor de los testimonios de los Vera, mientras que el defensor de Cuevas, Vega Aciar, mantuvo su postura de sostener que no hay elementos suficientes que comprometan al acusado.

"No obstante el esfuerzo intelectual del fiscal no hay elementos de juicio para incriminar a Cuevas de matar a una persona. No sé que esfuerzo intelectual hará el fiscal para encontrar aunque sea un indicio", sostuvo Vega Aciar.

La estrategia del defensor parece apuntar al ex novio de la víctima, el ciudadano suizo Mattías Villiger, quien denunció la desaparición de la joven a poco de producirse.

Al respecto, el abogado recordó que, según varios testigos que ya declararon en la causa, Wurgler estaba de vacaciones sola en La Rioja tras una discusión mantenida con Villiger en la triple frontera, unos tres meses antes, cuando arribaron a Latinoamérica.

Vega Aciar reclamó que Villiger sea citado a declarar como testigo "porque es importante" el hecho de que haya existido esa pelea con la joven desaparecida.

"Es una línea investigativa que el juez y el fiscal no siguieron", consideró el letrado y agregó: "Como el juez y el fiscal estuvieron empecinados en imputar a Cuevas y a Narváez, queremos que, por lo menos en el debate, se investigue por qué se pelearon, en qué circunstancia y dónde se fue él (por Villiger) después".

En agosto de 2004, Wurgler, bióloga de 28 años, recorría con su bicicleta La Rioja para conocer el Parque Nacional Talampaya.

Según la investigación, el 29 de agosto estaba haciendo dedo en la ruta nacional 76 y una camioneta 4x4 conducida por Narváez se ofreció a llevarla hasta el camping de Gordillo y Machuca.

Allí, mientras la chica era informada por Gordillo de las comodidades del lugar, Narváez regresó al camping acompañado por su jefe Cuevas para hablar con Wurgler sobre una excursión que ella quería realizar y se dirigieron hacia Villa Unión.

Según testigos, cerca de las 22, Cuevas descendió de la camioneta con Anna en la plaza San Martín del centro de esa ciudad, mientras que Narváez se quedó en el vehículo y nunca más se supo nada de la chica. Para el fiscal Illanes, ambos asesinaron a la turista y se deshicieron del cuerpo.

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