Señales de tránsito, ese idioma extraño
*Están en todos lados. Casi que nos invaden la visión. Por eso no debería ser raro entenderlas y más aún respetarlas.
*Sin embargo, eso no sucede en una ciudad como la Capital Federal.
*¿Cómo será en otros lugares?
Adivina adivinador...
¿Un rombo naranja con un tipo agarrando una pala? No debe ser una zona de peligro para circular en auto porque... ¿quién se me va a cruzar? Si hoy en día nadie quiere agarrar una pala. A ver... a ver, página cinco... ah, si, esa señal significa hombres trabajando.
Un triángulo en el asfalto con la punta hacia mi, ¿estoy en contramano? No, es un "ceda el paso". ¿Hexágono rojo con la palabra "STOP"? Ésa es fácil, para el que sabe inglés. Pero no importa, porque es igual al hexágono rojo que dice "PARE".
¿El asfalto del cruce de dos avenidas pintado con líneas amarillas como una Pasta Frola? Será para indicar que ahí se hacen torta.
No lo sé. Personalmente creo que es como con los matafuegos. Uno espera no tener que usarlos, pero, en caso de necesidad, quiero que estén ahí y quiero saber cómo y cuándo se usan.
En cierta forma, las señales de tránsito son como un idioma universal que todos deberíamos conocer. Como la utópica idea del Esperanto, que aún no prospera, pero llevada a símbolos. Hay señales para todo, incluso en las instrucciones de armado de los juguetes, por ejemplo. Ya desde chicos nos acostumbran a usarlas.
Claro que nadie se rompe la cabeza literalmente armando un "rompecabezas". Pero está en nosotros el conocer y manejar estas señales y de esta manera contribuir a reducir el riesgo de accidentes en la vía pública.
No es sólo para los que manejan. Todos los conductores, en algún momento, también son peatones. Pero no todos los peatones llegan a conducir, por lo que puede ser que crean que no necesitan saber sobre señales de tránsito.
Conocer la señalética debería darnos una visión más ámplia de lo que nos rodea, que no significa ver más que el resto, sino entender viendo lo mismo.
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