¿Señora Presidente o Señora Presidenta?

Con esto de las elecciones presidenciales, vuelve a tener vigencia el tema de los géneros en los cargos electivos, particularmente en lo que se refiere a los desempeñados por una representante del género femenino. Que la mujer ha avanzado a merecidos pasos agigantados en nuestra sociedad, nadie lo pone en duda. Lo que pasa es que el idioma español se ha caracterizado siempre por ejercer un marcado machismo en la constitución de su léxico y lo mismo sucedía con ciertas normas gramaticales. Y como ejemplo, valen estas dos: 1) siempre que se busque en el Diccionario palabras que figuran con los dos géneros, prevalece el masculino: bueno, na (aunque alfabéticamente, debería aparecer antes buena que bueno); 2) en una oración con dos o más sustantivos de ambos géneros, siempre prevalece el adjetivo calificativo en masculino y el género es el plural, no importa el lugar que ocupe el masculino respecto del adjetivo: se dice hombres y mujeres trabajadores y no trabajadoras, por más que mujeres anteceda inmediatamente a trabajadores. Como ven, un conflicto de sexos llevado a la Gramática española.


 


Pero, superadas estas diferencias, vale aclarar que desde la Real Academia ha llegado finalmente el reconocimiento a nuestras hermosas compañeras: en el Diccionario oficial, casi todos los cargos ejercidos por mujeres tienen su correspondiente forma en femenino, como corresponde (como ejemplo de excepción podemos citar síndico, que no tiene femenino y se dice la síndico). Entonces, si bien desde hace muchísimo tiempo convivimos con doctora, médica, abogada, ingeniera... ahora también podemos (y debemos) hablar de ministra, diputada, concejala, practicanta y... por supuesto, de presidenta. Alguien podrá objetar diciendo que el cargo que figura en la Constitución es el de Presidente de la República, y eso es cierto, pero nuestra Carta Magna –cuya redacción original data del siglo XIX– tampoco alude a diputadas y senadoras y nosotros siempre las hemos llamado así (nunca escuché a nadie decir la “senador” Cristina Fernández ni la “diputado” Carrió). Queda claro, entonces que para el mayor cargo político de nuestro país, cuando lo ejerza una mujer, hay que referirse a ella como la Presidenta y no con la discordante forma la presidente.

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