Si querés garantizarle una desilusión a tu hijo, convencelo de que existen los Reyes Magos

*Es cierto que es una tradición, pero así como se dejó de asustar a los chicos con el hombre de la bolsa, habría que dejar de asegurarles que existen Papá Noel, los Reyes Magos y el Ratón Pérez.
*No se van a traumar por descubrirlo, ¿pero qué sentido tiene?

No se trata de que los adultos encuentren una excusa para no hacerles regalos a sus hijos, ni de decir que el descubrimiento de la mentira de sus padres los va a traumar de por vida, pero no estaría mal darse el permiso de cuestionar esta tradición, porque los chicos disfrutan de la misma manera de los regalos de Navidad, de los regalos de Reyes y del dinero que se pone debajo de la almohada aunque sepan que Papá Noel, los Reyes Magos y el Ratón Pérez son personajes de fantasía.

Los chicos lo disfrutan tanto como cuando se les cuenta un cuento o como cuando ven una película y, sabiendo perfectamente, por ejemplo, que el ogro Shrek no existe, hacen ese “pacto” con la ficción como el que hacemos los adultos cuando vamos al teatro: jugamos a que nos lo creemos, sabemos que es un juego, un pacto, y no por eso gozamos menos con la obra.

Mi mamá, una señora de sesenta largos, siempre se acuerda de que ella les ponía pasto y agua a los camellos y dejaba algo de comer para los Reyes… pero de lo que más se acuerda fue del momento horrible que pasó cuando descubrió que era todo una gran mentira y que el pasto y la comida iban a parar a la basura.

Me parece que hoy en día se pueden revisar estas costumbres, porque a los chicos se les puede contar cualquiera de estas historias tradicionales como si fuera un cuento y explicarles, ante la pregunta “¿Pero los Reyes existen?”, que se trata de un juego y que estos personajes existen en el mundo de la imaginación, en el mismo mundo en el que existen los duendes, las hadas y las brujas. Así, disfrutan de la misma manera y se les ahorra la posterior desilusión.

Por supuesto, hay quienes prefieren seguir tratando de convencer a los chicos de que el Papá Noel de barba postiza no es el abuelo, que casualmente desapareció de la mesa.

¿No les parece que ya van a tener bastantes motivos para desilusionarse, en la medida en que vayan creciendo?


 


RESPONDO A QUIENES PREGUNTAN:


 


Tengo dos hijas de 10 y 7 años que disfrutan de Navidad, Reyes y todo... sabiendo que se trata de un juego. Mi marido y yo ponemos los regalos cuando no nos ven, y aunque ellas saben que somos nosotros, gritan como locas cuando pasan delante del árbol en la tarde del 24 y ven los regalos que abrirán después de cenar.


 


La mañana de Reyes organizamos un desayuno con sus abuelas: cuando las nenas se despiertan encuentran los regalos en los zapatos que ponen al pie del árbol -porque en algún lugar hay que ponerlos- y hacemos un desayuno especial mientras sus padres y sus abuelas nos deleitamos mirando sus caritas de alegría al abrir los paquetes.


 


Esperan la Navidad y los Reyes con la misma alegría que cualquier chico, pero sin connotaciones religiosas porque así es en nuestra casa, como en tantas otras.


 


La nota que escribí es nada más que una nota de opinión, yo no ando tratando de convencer a mis amigos de que hagan esto con sus hijos, pero es mi postura y la fundamento.


 


Respeto la opinión de los demás y espero que respeten la mía, nada más.

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