Una saga vertiginosa de angustia y tensión

Sociedad

Lo que era una familia y un grupo de chicos buscando desesperadamente a una adolescente se convirtió en un crimen que conmueve al país. La evolución de la noticia, una saga de tensión y angustia con el peor final.

Lo que era una familia y un grupo de chicos buscando desesperadamente a una adolescente de 16 años de la que no sabían nada desde hacía 26 horas, en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en un crimen macabro que conmueve al país. La evolución de la noticia fue una saga vertiginosa de tensión y angustia con el peor final.

A media mañana de este martes, minutouno.com encontró el dato en las redes sociales: los amigos de Ángeles Rawson pedían ayuda para dar con la joven, que había sido vista por última vez al alrededor de las 10 de la mañana del día anterior en la esquina de Cramer y Costa Rica, en el corazón de Palermo.

Minutos después, una comunicación con Juan Cruz, hermano de la Ángeles,  aportó la confirmación de la historia: a las 11.54, este medio publicó, en espacio destacadísimo, el primer título: "Desesperada búsqueda de una chica de Palermo".

Esa nota incluía datos que podrían ser clave para la investigación del crimen: la secuencia de las últimas actividades del teléfono celular de Ángeles. Desde las 9.42 del lunes, alguien había hablado durante diez minutos con un banco; a las 10.59 se había realizado una recarga de 50 pesos, lo que había llamado la atención de los familiares porque, dijeron, la chica no tenía esa cantidad de dinero al salir de su casa hacia la clase de Educación Física en un predio cercano al relleno sanitario de Colegiales, donde fue abandonado el cuerpo sin vida de la joven. A las 21.49, finalmente, el equipo se había apagado.

Una amiga aportaría minutos después, en comunicación con Radio 10, otro dato importante: la última frase que se le habría escuchado a Ángeles, dicha a un grupo de compañeros del colegio. Ése fue el segundo título de la saga: "Última frase de Ángeles: voy a comer y vuelvo".

Pero otra noticia, en principio desconectada, encendía una luz de alarma minutos después de las 13. Mauro Szeta, columnista de Policiales de C5N y minutouno.com, revelaba el hallazgo del cuerpo sin vida de una joven en el relleno sanitario de la Ceamse de la localidad bonaerense de José León Suárez, para después precisar que el cadáver había llegado mezclado entre residuos en un camión proveniente del relleno de Colegiales. A las 13.13, este medio tituló: "Hallan el cadáver de una adolescente en la Ceamse".

Una noticia al lado de la otra, sin vínculos explícitos pero unidas por la sospecha más dramática.
La conexión no tardó en constatarse. Primero se informó que las ropas que vestían el cuerpo sin vida de la mujer encontrada en el basural tenían el logo del colegio al que iba Ángeles. Y enseguida la confirmación: "Encontraron muerta a Ángeles Rawson en la Ceamse de José León Suárez", tituló minutouno.com a las 14.40, y las dos noticias se hicieron una, en una nueva y dolorosísima página de la crónica policial que estremece a los argentinos por la juventud de la víctima y por la brutalidad que, según surge de las primeras pericias, habría signado el accionar criminal del asesino.

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