Le pincharon la mano en la calle y sus amigos la salvaron de un secuestro
Ayelén Stroker, de 27 años, estaba caminando por Jujuy y San Juan un día de semana a las dos de la tarde cuando sintió un dolor en su mano. A los pocos minutos empezó a desvanecerse pero logró alertar a sus amigos. En el hospital le confirmaron que se trataba de burundanga.
"No paso ni un segundo que ese dolor se empezó a expandir subiendo por mi brazo hasta el hombro, acalambrando todas las articulaciones de la mano y brazo, con un inmenso dolor que me subía y se me iba entumeciendo todo. Seguí caminando mas rápido, sin mirar para atrás; llegando a la esquina empiezo a sentir nauseas y se me empieza a nublar la vista, me iba a desmayar", contó en su cuenta de Facebook.
"No me quedé conforme y me puse en contacto con una infectóloga que trabaja en casos de Violencia de Género, del Hospital Tornú. Me mandó todo tipo de estudios y me confirmó que no estoy loca: estas cosas pasan", agregó. Todos los síntomas son los mismos que describieron en casos anteriores: entumecimiento, desmayo, malestar. No había dudas: era burundanga.
Llamé por teléfono a unos amigos que estaban a tres cuadras para que me vengan a buscar, lo logré antes de que se me nuble la vista del todo
Ayelén relató que no hizo la denuncia a la comisaría porque "se que es una comisaría complicada. Me da más miedo hacer la denuncia porque se que hay complicidad con la policía. Me dio miedo a quedar marcada, o lo que sea. Pero es necesario que estas cosas se conozcan, que nos cuidemos entre nosotros. Que no es un invento. a mi me pincharon en la calle", sostuvo.
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