ARSAT-1 superó el desafío térmica y ARSAT-2 entró en ensayos ambientales
El primer satélite geoestacionario superó la prueba de no recibir luz solar directa y sus funcionamiento fue garantizado por la energía almacenada en su batería.
El 20 de marzo pasado, además, se combinaron los eclipses de Tierra y Luna, dando lugar a uno de los eclipses más largos del Siglo XXI. Los eclipses son una de las pruebas más importantes que deben afrontar los satélites geoestacionarios durante su vida útil.
Mientras tanto, el Arsat-2 está en fase de ensayos ambientales, en los que se prueba su aptitud para resistir las condiciones del lanzamiento y de vida en el espacio.
En una reunión mantenida con la empresa francesa Arianespace, encargada del lanzamiento al espacio, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, se proyectó el lanzamiento del Arsat-2 "en septiembre de este año", reportó la empresa.
Matías Bianchi, presidente de Arsat, dijo que "el Arsat-1 es un satélite robusto que ha superado uno a uno todos los desafíos que enfrentó desde el día del lanzamiento", lo que enorgullece a las empresas Arsat y la rionegrina Invap, y a sus técnicos e ingenieros que diseñaron y construyeron satélites aptos para transmitir a 36.000 kilómetros de distancia de la Tierra.
"Desde 2003, con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, en Argentina existe una política de recuperación del Estado, de defensa de la soberanía, y de desarrollo de la industria y de la tecnología, que hizo posible, entre cosas, que los argentinos tengamos nuestro primer satélite geoestacionario", balanceó.
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