Quién es la "Reina de las Papas Andinas", la ingeniera pionera en investigar cultivos ancestrales
Ciencia, cultura y tierra se mezclan en la historia de la mujer que supo dedicar su vida a investigar, proteger y revalorizar las papas andinas.
Una ingeniera agrónoma argentina se convirtió en una de las principales referentes en el estudio de los cultivos tras dedicar décadas a investigar, proteger y revalorizar las papas andinas, un alimento tradicional del norte del país.
Se trata de Magda Choque Vilca, nacida en La Quiaca, Jujuy, reconocida por su trabajo pionero en la recuperación de cultivos andinos, la conservación de la biodiversidad, el respeto por el suelo, la cultura y el rol de los agricultores.
Hace más de tres décadas, sus primeras investigaciones estaban enfocadas en plantas tintóreas. Sin embargo, una situación cotidiana cambió el rumbo de su carrera: no consiguió papa huayro, una variedad específica que quería usar para cocinar.
“Hablando con mi abuela, me decía que había muchas papas que ya no estaban porque no se usaban”, recordó en diálogo con TN. Así fue como, desde una mirada científica, empezó a averiguar qué variedades quedaban y cuáles se habían perdido.
Ante la falta de información en Argentina, la ingeniera agrónoma viajó al exterior para hacer una maestría. Fue en Perú donde descubrió la existencia de ferias de papas: “Quedé fascinada y me dije a mí misma: esto es lo que quiero”.
Con el paso del tiempo, su vínculo con este cultivo dejó de ser solo académico. “Al principio las miraba como agrónoma, pero después fue una relación más identitaria”. Incluso reveló una anécdota que la llevó a acercarse aún más: como intentaba sacarle fotos con cámara de rollo y no salían bien, le preguntó a su padre y él le respondió: “¿Vos les pediste permiso a las papas?”.
"Desde ahí les hablé, las mimé. Ellas me llevaron por caminos que nunca hubiera pensado. Fue un amor que se afianzó y siento que en alguna vida fui parte de ellas", contó Magda.
Además de investigar, Choque Vilca impulsó cambios en la educación gastronómica. Detectó que la formación en cocina estaba concentrada en grandes ciudades y con costos elevados, por lo que decidió impulsar la Tecnicatura Superior en Cocinas Regionales y Cultura Alimentaria.
“La cocina estaba subestimada como construcción educativa”, sostuvo y remarcó la importancia de darle valor científico a los saberes populares. “Senté a los docentes y les plantee que quería que me enseñaran química culinaria, que me explicaran por qué una clara hace espuma y una yema no, pero sin fórmulas. Hubo que transitar esa construcción paso a paso”, contó.
Actualmente, continúa trabajando en la difusión de estos cultivos y su valor cultural. “Nada de lo que ellas me han regalado lo tengo que guardar, tiene que trascender”, afirmó. Entre sus objetivos, destaca escribir, seguir cocinando y continuar aprendiendo, mientras mantiene el vínculo con las comunidades andinas que forman parte central de su tarea.
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