Condena por el triple crimen
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mercedes condenó a perpetua a los hermanos Víctor y Marcelo Schilacci, y los hermanos Cristian y Martín Lanatta, por los asesinatos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, ocurridos en 2008.
"Cada uno de los cuatro imputados siguieron los planes que les correspondían", sostuvo el juez Larroque en su voto, al que adhirieron sus dos colegas. Y agregó que "se descarta" que hayan participado sólo estas cuatro personas y Pérez Corradi, ya que "hubo colaboradores importantes".
El tribunal tomó en cuenta como prueba el entrecruzamiento de llamados telefónicos que determinaron que los alertas de los equipos Nextel de los acusados coincidían con los lugares donde se fueron produciendo los hechos.
"Se trató de un crimen organizado, premeditado, que armó para actuar sobre seguro", dijo el magistrado que precisó que los tres empresarios asesinados fueron "ajusticiados de manera similar, de rodillas, por detrás".
A partir de este fallo, salvo Martín Lanatta, los otros tres ahora condenados volvieron a prisión ya que Cristian Lanatta contaba con arresto domiciliario y los hermanos Schillaci estaban excarcelados.
La pena impuesta este jueves coincide con la que habían reclamado en sus alegatos los fiscales Marcela Falabella y Juan Ignacio Bidone.
Falabella afirmó que este fue un crimen "motivado en la sociedad de hecho que conformaron las tres víctimas para dedicarse al tráfico de sustancias químicas, entre ellas la efedrina".
La fiscal explicó que no sólo tuvieron participación los pares de hermanos y Pérez Corradi, sino también el ex policía bonaerense Sergio Galeano y Ana Laura Montiel, esposa de Martín Lanatta, aunque no solicitó ninguna medida para estas dos personas.
El hecho se inició el 7 de agosto de 2008, cuando Forza (34), Ferrón (37) y Bina (35) fueron convocados al Wal Mart de Sarandí para participar de "una reunión presumiblemente vinculada con la venta ilegal de efedrina", según la elevación a juicio de la causa.
Se cree que, desde el supermercado, los tres hombres fueron llevados -bajo su consentimiento o privados de la libertad- hasta la casa de Cristian Lanatta, ubicada en Quilmes.
Los pesquisas sospechan que las tres víctimas fueron asesinadas a balazos y luego sus cuerpos guardados en algún freezer hasta que finalmente los arrojaron en un zanjón del partido de General Rodríguez, donde fueron encontrados seis días después, el 13 de agosto, con signos de haber estado maniatados por la espalda con precintos.
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