Salvaje entradera en González Catán: le exigieron oro y dólares, y le abrieron la cabeza de un martillazo
Cuatro delincuentes golpearon a un hombre y amenazaron a su pareja y a su hijo de 4 años. Hay dos menores detenidos.
Una familia de González Catán fue víctima de una salvaje entradera cuando cuatro delincuentes armados y encapuchados irrumpieron en su casa, golpearon salvajemente hombre con un martillo y amenazaron a su pareja y a su hijo de 4 años. El violento asalto quedó registrado por las cámaras de seguridad.
“¡Un bebé de 4 años pasando esto por segunda vez! No respetan nada. ¡Le abrieron la cabeza a mi pareja de un martillazo porque no teníamos plata! Si esas balas salían, mi pareja no la contaba. Es triste que te esfuerces en tener tus cosas y de la nada unos pende... menores de edad caigan así en plena madrugada”, escribió una de las víctimas en sus redes sociales.
El hecho ocurrió el viernes por la madrugada cuando los ladrones ingresaron a la propiedad a través de los techos y forzaron violentamente una puerta del patio puerta hasta lograr entrar.
“Mi pareja estaba durmiendo y yo estaba despierta. No podía dormir porque habíamos sufrido un robo hace dos años y me había quedado el trauma. Ahora pasó de nuevo, volvimos a lo mismo”, expresó Natalia, una de las víctimas.
En cuestión de segundos, su peor temor se transformó en realidad: “Empecé a escuchar pasos arriba del techo y me pareció raro. Cuando abrí la cámara ya era tarde, estaban saltando a mi patio”, relató la mujer.
Así fue el robo a una familia en González Catán
Hernan, su pareja, intentó frenar el ingreso de los delincuentes con su propio cuerpo, pero los ladrones la derribaron a patadas y empujones. Cuando vio que estaban apuntando con un arma, se corrió. En ese momento, por instinto materno, Natalia corrió hacia la pieza de su hijo de 4 años para protegerlo.
Sin mediar palabra, los ladrones comenzaron a exigirle a Hernán que les entregara el oro y los dólares. “No teníamos ni efectivo, solo 50 mil pesos en cambio de la recaudación del día en el kiosco”, indicó Natalia.
La violencia no cesó en ningún momento. Con un martillo, los delincuentes golpearon a Hernán varias veces en la cabeza, lo tiraron al suelo y lo ataron: “Me pedían dólares y oro. Como no tenía, me pegaron un martillazo en la cabeza”, contó el hombre y Natalia agregó: “Gatillaron, pero no salió ninguna bala, esto podría haber sido peor”.
Mientras tanto, la mujer y su hijo permanecieron en la habitación bajo la amenaza de los delincuentes. “Fue horrible. Yo escuchaba que le estaban haciendo algo a mi pareja y no podía ayudarlo. Mi hijo estaba escuchando todo”, relató sobre ese momento.
“Había un jovencito con un arma en la puerta de la pieza de mi hijo y no dejó de apuntarme nunca. Yo le pedía por favor que no lo hiciera. Estaban enojadísimos. Mi hijo veía todo. Yo le decía que no mirara, pero era imposible manejar esa situación”, explicó y sumó: “Entraron a tirar y revolear todo en la pieza de mi hijo. Yo lo tenía upa y levantaron el colchón de la cama donde estaba sentada. Les pedí que esperaran, aunque sea que me levantara porque estaba con mi bebé”.
El robo duró unos 25 minutos, hasta que llegó la Policía. “Se chocaban entre ellos porque no sabían qué hacer. Ahí empezaron a irse como ratas”, recordó Natalia. Tres de los asaltantes huyeron nuevamente por los techos, pero uno se quedó y hasta les pidió ayuda a las víctimas para escaparse: “Me dijo ‘¿por dónde puedo salir?’. Yo solo quería que se fueran y le indiqué por dónde estaba la escalera”, relató Hernán con impotencia.
Dos menores detenidos por la entradera en González Catán
Tras el violento robo, la Policía Bonaerense detuvo a dos menores de 14 y 16 años, acusados de participar en la entradera. Por estas horas, los investigadores trabajan intensamente para dar con los otros dos implicados, que permanecen prófugos.
El caso fue caratulado como robo agravado por el uso de arma, bajo la modalidad “entradera”.
“Ojalá que se haga justicia, que detengan a los otros dos y no suelten a los menores, porque son los peores, vienen a matar, son capaces de cualquier cosa. Son chicos que hacen mal a la sociedad. ¡Había un nene de cuatro años que estaba llorando, pidiendo por su papá y le apuntaban con un arma! Esto no tiene que pasar”, concluyó Natalia.
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