"Mi Sangre" pidió a la Justicia desestimar su extradición

Sociedad

El colombiano Henry de Jesús López Londoño, más conocido como "Mi Sangre" y señalado como el narcotraficante más peligroso del mundo, le pidió al juez Sebastián Ramos que desestime el pedido de extradición de Estados Unidos. Teme que lo maten.

El colombiano Henry de Jesús López Londoño, alias "Mi Sangre", dijo este martes que "teme" por su vida y se opuso a que el juez federal Sebastián Ramos lo extradite a Estados Unidos, donde lo acusan de ser el principal financista de un cártel de drogas.

En una audiencia que duró poco menos de una hora, López Lorondo, de 41 años, fue notificado del pedido de extradición que originó su detención el 30 de octubre último en Pilar, en la zona norte del Gran Buenos Aires, al que se opuso, tal como había adelantado su abogado, Carlos Olita, quien aseguró que "no tiene nada que ver con el narcotráfico".

El jefe narco ratificó ante el juez que es un "perseguido político" y que va a aportar pruebas que vana justificar que el anterior gobierno y la policía colombianas le fabricaron causas en su país en las cuales fue absuelto.

Según informó su defensor Carlos Olita, López Londoño manfiestó su deseo de "quedarse en la Argentina y que el juez rechace la extradición".

"La orden de detención fue a través de Estados Unidos y no tiene elementos necesarios para avalar la detención", remarcó el abogado.

Olita manifestó que, "el miedo" que siente Londoño "está vinculado exclusivamente con la Policía colombiana", porque cuando él "fue desmovilizado de los grupos paramilitares en el proceso Verdad y Justicia, conoció muchas cosas de funcionarios actuales del Gobierno de Colombia".

"Mi Sangre" fue detenido el 30 de octubre cuando cenaba en un restaurante de Pilar, en la zona norte del Gran Buenos Aires.

Londoño, de 41 años, ingresó al país a fines de 2011 utilizando un pasaporte falsificado con su mujer e hijo, se desplazaba con custodia y vivía "saltando" de country en country o barrios de chacras para no ser detectado.

Desde Bogotá se informó que "estaba catalogado como un narcotraficante de primer nivel con un pedido de extradición de Estados Unidos", que empezó realizando pequeñas labores en una organización que ejecutaba crímenes y extorsiones, y terminó como "financista" en el entramado de relaciones con diferentes grupos de narcotraficantes colombianos.

El capo narco fue uno de los lugartenientes del jefe paramilitar Diego Murillo, alias "Don Berna", quien fue extraditado a Estados Unidos junto a otros jefes en 2008.

Antes de pasar por Argentina, estuvo en Brasil, Venezuela, Panamá y Paraguay, y planeaba instalarse en Ecuador.

El jefe narco, que aquí simulaba ser un empresario venezolano, es investigado también para determinarse si está relacionado con los asesinatos de dos ciudadanos colombianos en el estacionamiento de un shopping en el Gran Buenos Aires, mientras se aguardan definiciones sobre su extradición a Colombia o a Estados Unidos, países que lo requieren.

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