Titán: sin aparato digestivo, lucha contra el cáncer y recorre Latinoamérica en bicicleta
A Juan Dual le extirparon el estómago, el colón, el recto y la vesícula biliar por una enfermedad hereditaria. Español, 31 años y enfermero, pedalea desde Nicaragua hasta Argentina y desafía su cuerpo para ayudar a pacientes.
Nicaragua, 15 de noviembre de 2015. Son las 07.52 de un nuevo día de calor en Granada y sus piernas empiezan a moverse. La remera roja que lleva puesta aún está seca; también los pelos negros que se escapan del casco. Su cuerpo liviano flota sobre una bicicleta, cargada con 40 kilos, y arde ante las brasas del asfalto. El desafío por delante es extremo: pedalear trece mil kilómetros hasta Ushuaia.
Diez mujeres en sillas de ruedas lo miran. Es lunes, faltan veinte minutos para las 11 y la sala 3 de la Asociación Nacional de Pacientes de Quimioterapia, en la ciudad de Panamá, está llena. Hay dos cuadros y el televisor está encendido. De remera naranja, short y chaleco, abre sus manos cuando cuenta que él también lucha contra el cáncer. Es la primera vez que habla en un hospital desde que pedalea, pero no será la última. También lo escucharán enfermos en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay.
Ya no habla del dolor. Sabe lo que es: lo ha definido en Dualcillo, su blog creado en 2013 y cargado -en un principio- de párrafos sobre el vacío, el miedo y la existencia, como "una sensación que queda como recuerdo de golpes". Tampoco se queja cuando faltan kilómetros. El que se manifiesta es el cuerpo indómito.
Bolivia, 4 de agosto de 2016. Alcanza los 5 mil kilómetros en bicicleta. No está solo: Adrián Esteban Ortega –argentino, 34 años, mecánico de bicicletas- lo acompaña. Después de conocerse en La Paz, los dos ciclistas aventureros atravesarán el salar más grande del mundo (Uyuni), comerán asado, mantecol, dulce de leche y escucharán temas de Canserbero, Systema Solar, Marilyn Manson. Pedalearán un mes y se despedirán en Orán (Salta).
El enfermero exprime sus piernas para ayudar a pacientes: busca recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer. Lleva diez meses y los aportes son escasos. "En vez de frustrarse por tener la enfermedad, el loco le dio una patada a todos los problemas y va para adelante. Lo único que le afecta es tener en cero la cuenta para donar", dice Adrián.
Ahora su página (runnife) está cerrada por falta de dinero y, desde hace tres días, busca trabajo en Salta para poder llegar a Ushuaia. "Las donaciones -comenta Juan- no se mueven y los ahorros se terminaron. Voy a ir a un hospital para preguntar si puedo trabajar como enfermero. No sé cuándo retomaré la ruta".
No sólo lleva tatuado un estómago: hay otras dieciséis imágenes en su piel. "Lo que no te mata te fortalece", la frase (en alemán) de Nietzsche, en el gemelo izquierdo. Un reloj de arena, muy cerca del filósofo. Una calavera, en el bíceps derecho. "Pocas cosas -cuenta- me definen mejor que las piezas que van apareciendo en este tocado cuerpo, que se ha ido sanando y reconstruyendo a base de agujas".
También tiene tatuado un hashtag: "#NoLoPienses". Es la frase elegida desde que doma la bicicleta. Suele sumarle una palabra que moviliza: "¡Hazlo!". "El diagnóstico -dice- de cáncer, ELA o párkinson no es el final. Q
uiero contagiar mi alegría pese a haber
pasado por tan terribles intervenciones
quirúrgicas".
El enfermero que fue operado cuatro veces y estuvo al borde de la muerte habla de luchar, conocer, transmitir. De vivir.Diseño: Gabriel Tenaglia.
Producción periodística: Mauro Fernandes.
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