Cocaína, celos y embarazo: las claves del femicidio de Ramos Mejía
Marcos Mansilla fue indagado por el fiscal esta semana y si bien se declaró inocente dio una serie de pistas sobre su relación con Julieta y cómo fueron los momentos previos al feroz ataque. La presunta pelea con travestis por drogas, el embarazo no deseado por él y la relación con la familia de su novia. Detalles y la reconstrucción de un crimen brutal.
"Julieta quería tener al bebé, pero yo no"
Este miércoles, el abogado de la familia de Julieta, Julio Torrada, se acercaron a la fiscalía para presentar una serie de mensajes de voz de Whatsapp del momento previo al ataque donde no sólo ubica a Mansilla en el lugar del hecho sino que hacen alusión a una discusión previa por el embarazo de Julieta. Fue el propio fiscal quien le confirmó a la familia que la joven esperaba un bebé.
Durante la indagatoria el acusado aludió en más de una oportunidad a que estaba "drogado y alcoholizado antes de que Julieta llegue". "Me acuerdo poco y nada.Comunmente a veces no tengo noción del tiempo, recuerdo pocas cosas", agrega.
Otra de las claves de la declaración de Mansilla es cómo se posiciona frente a la relación con Julieta a quien denominaba "Juli" y "Lechoncito".
"Ella me celaba mucho", explicaba y buscaba justificar las constantes peleas que tenían. "Nos llevábamos ahí nomás. Ella también pensaba que no andaba bien la relación y que andaba alguien atrás de todo esto", dijo Mansilla. Desde hacía un tiempo Julieta se había ido a vivir a lo de la mamá pero de vez en cuando volvía a la casa que compartía con él.
"Ella me celaba mucho"
Asimismo, el acusado definió las discusiones y los forcejeos que tenían como "normales". "Ella me empujaba",justificó.
LAS MARCAS EN LAS MANOS
En cuanto a los múltiples golpes que tenía en sus manos, el acusado aludió a una pelea con travestis donde explicó que antes de que llegara Julieta a la casa, "me fui a comprar cocaína a unos travestis que no me quisieron vender y nos agarramos ahí. Me quisieron pegar y yo también les pegué, les saqué la merca y me fui".
Según Mansilla, llegó a la casa a eso de las 2 de la madrugada y Julieta ya estaba tirada en el piso, muerta. En ningún momento pudo explicar cómo fue que la joven ingresó al domicilio. "Al llegar encontré a Julieta tirada en el piso con la ducha abierta. Pensé que se había patinado y vi que no respiraba. Estaba muy drogado, entré en pánico y me fui", contó.
"Miré si respiraba y no respiraba, tenía la cabeza sangrando", agregó.
Luego, Mansilla aseguró que en búsqueda de ayuda, alrededor de las 7.45 de la mañana, se tomó un micro a Santa Fe. "Busqué ayuda pero no me dieron bola y a las 23.30 me volví para Buenos Aires", dijo en la indagatoria. En la provincia estuvo tan sólo seis horas y regresó.
Por último, en cuanto a quién cree que podía haber matado a Julieta, el acusado hizo referencia a un tal "Alejandro" y habló de un "ajuste de cuentas".
"Hay mucha gente que me quería ver mal, tengo sospechas de una persona a la que le saqué drogas, un tal Alejandro, no se donde vive", relató.
Para el fiscal Arribas la indagatoria no cambia la imputación y es por eso que Mansilla continúa siendo el principal y único acusado del crimen, caratulado como femicidio, que implica una prisión perpetua.
Ahora, resta saber si el fiscal tomará como agravante el hecho de que la joven se encontraba embarazada al momento de su muerte.
Este jueves y en los próximos días, Arribas continuará tomando declaración testimonial tanto al padrastro de Julieta como a las amigas más íntimas y a los vecinos que llamaron al 911 en la madrugada del domingo.
El fiscal quiere tener más detalles sobre la relación entre Julieta y Mansilla mientras espera las muestras de ADN que se encontraron en la escena del crimen y los mensajes del teléfono de la víctima.
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