En el mes del segundo aniversario del pontificado de Francisco, el embajador argentino ante el Vaticano brindó su visión al portal especializado en temas religiosos Vatican Insider. EduardoValdés recordó sus inicios salesianos, la importancia del cardenal Eduardo Pironio hasta la revolución del papa Francisco y desde la Conferencia de Medellín al Jubileo Extraordinario convocado para fines del 2015.
"Pasados unos días del segundo aniversario del pontificado del nuestro querido papa Francisco, el primer Papa latinoamericano de la historia, me viene a la memoria un recuerdo de mi adolescencia. A los 15 años fue un humilde curita salesiano (el padre Fito Fernández) quien me convocó al compromiso de 'ser Cristos para hacer Cristos' desde el grupo Casa de la Juventud, desprendida de la II Conferencia Episcopal Latinoamericana que tuvo lugar en Medellín en 1967" rememora Eduardo Valdes, quien desde el 20 diciembre último es el representante argentino ante otro Estado encabezado por un argentino.
Siendo joven militante católico vio forjado su compromiso con la II Conferencia del CELAM en Medellín en la primavera de 1968, cuenta el diplomático. "Optar por los pobres para salir con ellos de la pobreza, luchando contra la injusticia" fue el llamado de los obispos de entonces en sintonía con el reciente Concilio Vaticano II. Sin embargo, este pedido se vería afectado a los pocos años por una serie de golpes antidemocráticos en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina que provocaron divisiones también en la Iglesia. "Pironio partió para Roma, en mi Neuquén nos defendió Jaime de Nevares pero siempre añorando en el alma el recuerdo de aquel curita salesiano que me había enseñado a respetar la dignidad humana y a luchar contra cualquier forma de injusticia y explotación social" afirma el embajador.
Lo que nunca imaginó Valdés cuando la presidenta Cristina Kirchner lo llamó para que acompañara la delegación de jóvenes argentinos a la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, es que escucharía al Francisco decirle a millones de jóvenes a ser militantes de la paz en el mundo y a comprometerse para erradicar las estructuras sociales injustas. "El Santo Padre dijo a los jóvenes que para conocer su programática tenían que leer Mateo 25 y sobre todo las bienaventuranzas, las mismas que Pironio había citado en su postura de Medellín", se emociona al redescubrir en las palabras del ex arzobispo porteño devenido en líder de la Iglesia Católica al "curita" salesiano de su juventud, Fito Fernández.
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francisco valdés julian dominguez
¿Qué balance hace de estos dos años de pontificado? "El papa Francisco ha puesto en práctica la bienaventuranzas con actos concretos que han marcado las etapas históricas de su ministerio: con su visita a la isla italiana de Lampedusa cuando, frente a la crisis humanitaria de la migración ilegal, denunció la 'globalización de la indiferencia' invitando a luchar contra cualquier forma de explotación y de violación de la dignidad humana (bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados); con su primera exhortación apostólica, 'Evangelii Gaudium', en la que advirtió que mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo (bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos); convocando la vigilia de oración para la paz en Siria y el encuentro de oración por la paz en Tierra Santa y comprometiéndose personalmente para favorecer el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos (bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios)".
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"Y finalmente, proclamando un Jubileo extraordinario dedicado a la misericordia, para que toda la Iglesia pueda "volver a descubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la que todos somos llamados a dar consolación a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo" (bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia)" sintetiza quien está convencido que por esta coherencia entre el decir y el hacer, las nuevas generaciones serán artífices de un nuevo cambio en la política global", definió Valdés.
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