El Padre Pepe vuelve para seguir luchando contra el paco
Había recibido amenazas de narcos y por eso tuvo que radicarse en otra provincia, pero decidió volver a Buenos Aires para continuar con sus tareas contra las adicciones.
Di Paola fue uno de los referentes eclesiásticos que levantó la voz frente a la iniciativa legislativa para legalizar el consumo "recreativo" de estupefacientes, sobre todo la marihuana, y para permitir el autocultivo, aunque aclaró que compartía la posición de no criminalizar al adicto.
"Lo que quizás es recreativo para un joven de clase media o alta se torna fatal en los ambientes pobres y marginales", alertó en pleno debate.
El 22 de abril de 2009 el cardenal Jorge Bergoglio denunció, aunque sin dar su nombre, que un sacerdote que trabajaba en ese momento en las villas porteñas "fue amenazado" tras suscribir un documento advirtiendo que la droga "está despenalizada de hecho", sin que las autoridades hagan nada por los adolescentes y jóvenes que tienen "veneno en sus manos".
"Estas amenazas no son 'chaucha y palito', porque no sabemos en qué pueden terminar", denunció entonces el primado argentino en una misa frente a la Plaza de Mayo, donde también dio a entender que la intimidación provenía de narcotraficantes, a quienes identificó como "poderosos mercaderes de las tinieblas".
La curia porteña confirmó después que el sacerdote amenazado era Di Paola, párroco en la villa 21-24 desde marzo de 1997. Pese a que la denuncia fue confirmada en sede policial, el entonces ministro de Justicia, Aníbal Fernández, aseguró que episodios como ese son "casi un gaje del oficio" de quienes luchan contra los narcotraficantes.
En octubre de ese mismo año fuentes eclesiásticas revelaron que el sacerdote recibió una nueva amenaza a modo de ultimátum, por eso acordó una salida "no traumática" con Bergoglio, para continuar su trabajo en Santiago del Estero.
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