Cae una banda que se apoderaba de casas de ausentes o fallecidos

Sociedad

Siete estafadores rastreaban viviendas cuyos dueños fueran personas fallecidas, de edad avanzada o alojados en algún geriátrico. Se realizaron allanamientos en Mataderos, Villa Luro, Flores, San Telmo y la localidad bonaerense de Villa Insuperable.

Efectivos de la Policía Federal detuvieron a una banda integrada por siete estafadores, que se apoderaba de casas cuyos propietarios eran ancianos alojados en geriátricos o que ya fallecieron.

La división de Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal realizaron allanamientos en los barrios porteños de Mataderos, Flores, Villa Luro, San Telmo y en la localidad bonaerense de Villa Insuperable, en el partido de La Matanza.

La investigación tuvo su origen a mediados de junio ante una denuncia sobre perjuicios en una suma importante de dinero, a un ciudadano que quiso adquirir una propiedad de la calle Puán al 350 tasada en 800 mil dólares.

Los propietarios de la vivienda eran de origen español. El hombre ya había fallecido y la mujer nunca había puesto en venta la propiedad.

Los investigadores policiales descubrieron que la banda se presentaría en otra escribanía ubicada en Talcahuano al 460 para efectuar una maniobra similar.

Los efectivos lograron detener a los acusados en un bar situado en la calle Lavalle 1318 de la Capital Federal, donde festejaban el engaño que habían cometido tras salir de la escribanía.

Al mismo tiempo los investigadores allanaron distintos domicilios porteños de las calles Ulrico Schimidl al 5600 (Liniers), Balcarce al 700 (San Telmo), Nazca 20 (Flores), Bolivar al 700 (San Telmo), y de Quintana al 4100 de Villa Insuperable.

Allí se secuestraron una gran cantidad de documentación adulterada, títulos falsos, documentos adulterados, fotos carnet para utilizar en documentos de identidad, testimonios de distintas escribanías, varias computadoras y teléfonos celulares, como así también listados de una importante cantidad de más de mil propiedades a utilizar o ya utilizadas en la misma maniobra, donde lo recaudado en forma mal habida por los acusados ascendería a los 10 millones de dólares.

La banda, compuesta por tres mujeres (una de 60 años y dos de 39) y cuatro hombres (de entre 38 y 64 años) utilizaba documentos falsos y contaba con información sobre propiedades de distintos lugares de esta ciudad y otras provincias y en los cuales sus propietarios eran personas fallecidas, de edad avanzada o alojados en algún geriátrico.

Los integrantes de la banda de edad avanzada reemplazaban la identidad de otros propietarios  y concurrían a escribanías para efectuar un poder de venta sobre inmuebles a favor de otra persona del grupo delictivo.

Con el poder notarial, quienes concretaban la adquisición abonaban una importante suma de dinero, y como esta entrega monetaria se efectuaba en una escribanía que también ignoraba las adulteraciones que cometían, el nuevo comprador no dudaba en que estaba realizando un buen negocio.

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