Las anécdotas de los vecinos de Sabato
Vecinos de la casa en donde vivió por mas de 60 años recordaron la figura del escritor fallecido a los 99 años.
Por Télam
El barrio Santos Lugares, ubicado en el partido de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires, fue el lugar elegido por el escritor Ernesto Sabato para vivir, y también para morir y ser velado. Allí, tras la noticia de su muerte, los vecinos fueron hasta la puerta de su casa para despedirlo. Y claro, para recordarlo con historias de vidas.
Adrián Robledo es uno de ellos. Contó que cuando Sabato cumplió 80 años "estaba quemando a las 6 de la mañana, en la entrada de la casa, unas pinturas que había hecho". "Me invitó a desayunar y lo que más me llamó la atención fue la cantidad de libros que tenía", recordó.
"En una oportunidad, vino con Ernesto y empezamos a hablar sobre la obra del Club de Leones, y fue él quien me pidió si lo podría convertir en su ahijado y hacerlo leonino, cosa que así ocurrió".
"A partir de ese momento, comenzamos una amistad a tal punto que una vez, cuando vine a verlo y le toqué el timbre para entrar a su casa, me premió diciéndome `usted es amigo, no tiene que anunciarse, sino solo pasar`", remarcó.
Los vecinos recuerdan el gran dolor de Sabato cuando murió su hijo Jorge en un accidente automovilístico y coinciden en afirmar que -a partir de ese momento- no fueron tantas las salidas públicas por el barrio y que cada vez que lo hacía, sólo recibía muestras de afecto de quienes lo conocían por años.
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