Un matrimonio de Neuquén celebraron sus Bodas de Oro bailando un vals en plena calle

Sociedad

Una familia preparó un evento sorpresa, respetando todas las medidas sanitarias, y por un ratito se olvidaron de la pandemia y celebraron 50 años de amor.

El 8 de mayo de 1971, Merceditas Vázquez y Evangelio Romero dieron el sí, y esa fecha se convirtió en una excusa para celebrar el amor hasta que llegó la pandemia. Pero este sábado no era una fecha más, ya que se cumplían 50 años de casados, lo que la familia armó una fiesta sorpresa en plena calle, respetando todas las medidas sanitarias, pero con mucha emoción.

"Somos una familia que siempre le gustó celebrar y convocar”, cuenta Luciana, hija de la pareja y una de las responsables del festejo en diálogo con LM Neuquén, y precisó que Merceditas y Evangelio se cuidaron y siempre “cumplieron las medidas”, es por esto que buscaron una forma de celebrar pero respetando los cuidados.

La idea nació cuando la familia se dio cuenta que este año cumplían las Bodas de Oro, y para despistar les enviaron un desayuno completo y "ellos se imaginaron que ese era el regalo", detalló la familia Romero.

Pero, además, se encargaron de llamar a familiares y amigos para darle "la sorpresa que ellos se merecían”. El sábado con todo listo, se reunieron a partir de las 17 a algunas cuadras de la casa en donde vive el matrimonio de oro y, en caravana y a pura bocina, alertaron a varias manzanas del evento.

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"Al ver tanto ruido, mis viejos salieron y no lo podían creer. Se largaron a llorar de la emoción", contó Luciana. Es que una fila de ocho autos, con globos, carteles y espuma hizo que salgan de la casa sin esperar que fuera para ellos.

Luego de la emocionante sorpresa, les alcanzaron gorros y cotillón, y sonó el mismo vals que en aquel 8 de mayo de 1971 pero en la vereda del barrio Sarmiento, Neuquén. El contexto cambió pero "el amor sigue en pie" y "50 años no son nada", se podía leer en las remeras que le colocaron a ambos para la foto.

Entre la emoción de los protagonistas, se subieron al auto de Luciana e hicieron una caravana por toda la ciudad. "Pasamos por la casa en donde nos criamos, por la iglesia en donde se casaron, por la plaza central y por lugares especiales para ellos", describió la hija.

Según describió, Evangelio es un hombre callado, muy tranquilo, y según especificaron "no es de lágrima fácil", pero "no paró de llorar". "Verlo emocionado a él, verlos feliz, es la alegría mía y seguramente de todos. Esto es lo que se merecen", aseguró la hija del matrimonio.

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