El paro de transporte tuvo importante acatamiento en todo el país
La medida de fuerza convocada por los gremios del transporte y que tuvo como eje el pedido de modificación del impuesto a las Ganancias limitó el servicio de colectivos, trenes, subterráneos y vuelos comerciales en la ciudad de Buenos Aires.
A excepción de la ciudad de Rosario, en la mayoría de las provincias los establecimiento educativos permanecieron abiertos, a pesar de la manifiesta dificultad para concurrir de los estudiantes y del personal docente. Los bancos, por su parte, cerraron sus puertas en todo el país por la adhesión de la Asociación Bancaria.
A primera hora de la mañana, en su habitual conferencia de prensa en la puerta de Casa Rosada, el jefe de Gabinete de Ministros Aníbal Fernández criticó la medida gremial al asegurar que el reclamo "tiene una posición política". El funcionario añadió que "el primer pretexto que se encontró (para realizar el paro) fue el impuesto a las Ganancias, pero nadie razonó que no impacta en ese gremio", en referencia a la Unión Tranviarios Automotor, y detalló que los gremios convocantes, entre ellos la UTA, "debe tener entre el 7 u 8 por ciento de trabajadores a los que alcanza el impuesto" a las Ganancias, por lo que advirtió que "están parando por defender los sueldos altos de trabajadores de otros gremios".
A media tarde, los principales dirigentes que impulsaron la medida de fuerza se congregaron en la sede de la Confederación General del Trabajo, donde en conferencia evaluaron que el acatamiento al paro fue "contundente".
"Hoy podemos decir con enorme satisfacción que hemos interpretado el reclamo de la gente, pero es imposible sacar un porcentaje del acatamiento", admitió desde el estrado cegetista disidente el secretario general de la CGT-Azopardo, Hugo Moyano.
El camionero estuvo acompañado en el encuentro por el titular de CGT-Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, su par de la CTA-Autonóma, Pablo Micheli, y los dirigentes gremiales Juan Carlos Schmid, Julio Piumato y Gerónimo Venegas, entre otros, aunque resaltó la ausencia de los secretarios generales de la UTA, Roberto Fernández, y de La Fraternidad, Omar Maturano.
A su tiempo, Barrionuevo exigió el pago de "la deuda que el gobierno tiene con las obras sociales", al tiempo que anticipó que en el próximo Comité Central Confederal de la CGT se analizará la posibilidad de profundizar el plan de lucha que contempla un paro de 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo para el próximo 15 de abril, propuesta que previamente había anticipado Micheli de la CTA.
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