Gracias al éxito comercial que tuvieron las molestas vuvuzelas y a la exposición que ganaron por la Copa del Mundo, los productores del símbolo sudafricano –chinos ellos- decidieron ampliar el negocio y llevarán a las ligas europeas esta molesta forma de celebrar.
Pese a las quejas de espectadores y futbolistas por el molesto zumbido que acompaña al juego e imposibilita la comunicación dentro de la cancha, los comerciantes lograron vender un instrumento cada dos segundos. Las ventas en los grandes portales de Internet, por su parte, se multiplicaron por diez luego de la exposición que las cornetas “autóctonas” tuvieron por el Mundial.
De ese modo, las vuvuzelas lograron –a cuarenta años de su invensión- llegar al Viejo Continente en donde se celebran importantes copas seguidas por fanáticos de todo el mundo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario