Pobreza límite: comen palomas y ponen en riesgo su vida
* Son chicos de entre 6 y 15 años que habitan dos villas de José León Suarez y cazan las palomas en la plaza Manuel Belgrano, frente a la Iglesia Inmaculada Concepción, y las cocinan en sus casas.
* En nuestro país, la gran mayoría de estas aves son pichones de origen desconocido y aconsejan no consumirlas por no ser un animal doméstico.
* Los especialistas aseguran que pueden contagiar enfermedades como la salmonelosis, cuyos síntomas son diarrea, vomito y dolor estomacal.
Son las cuatro de la tarde de una tarde de sol de domingo. El escenario: la Plaza General Manuel Belgrano, de Juramento y Vuelta de Obligado. Una decena de niños, de entre 6 y 15 años, esperan ansiosos a las cientos de palomas que se sobrevuelan a diario la zona. Cuidadosamente les ofrecen maíz y cuando las aves se disponen a comer, las recogen en cajas y se las llevan para, unas horas más tarde, cocinarlas y comerlas en familia.
Sin embargo, los especialistas advierten sobre el riesgo de consumir esta clase de aves si no son tomados los recaudos necesarios de higiene.
Si no se tienen los recaudos higiénicos necesarios quienes comen carne de paloma pueden contraer salmonelosis y enfermedades virales y parasitales.
De José León Suarez a Belgrano
“El año pasado casi nos quedamos sin palomas porque venían estos chicos con varias bolsas y cajas de cartón y juntaban todas lo que podían para comer en sus casas”, dijo a minuto uno.com Charly, que desde hace 17 años tiene instalado un puesto en la plaza que vende café, sándwiches y bebidas.
Noemí Palacio es delegada del Tren Blanco que traslada a los cartoneros desde esa localidad del conurbano bonaerense hacia la capital y admitió que desde aproximadamente dos años esta practica es muy habitual en estas familias carenciadas “porque hay mucha gente que no tiene otros recursos”.
Rosana (20) es hermana de uno de los chiquitos que todos los fines de semana recogen las palomas de la plaza Manuel Belgrano. La joven explicó que cada chico lleva a su casa unas seis aves por día y comentó que actúan en grupos de a cuatro o cinco para que no se les escapen al interceptarlas. “Con una paloma comen cuatro personas. Hasta ahora no nos hizo nada malo”, dijo.
Son chicos de entre 6 y 15 años que habitan las villas "La Carcova" e "Independencia" de José León Suarez.
minutouno.com consultó con Alejandro Silvestre, profesor de veterinaria de la UBA y especialista en higiene de los alimentos, para conocer el riesgo que representa para estos
chicos y sus familias que consumen estas aves con tanta frecuencia.
El peligro de la salmonelosis
El especialista comentó que estas palomas pueden representar un elevado riesgo ya que transmiten la bacteria salmonella, que causa salmonelosis , una enfermededad muy común en nuestro país que afecta generalmente la zona intestinal y de vez en cuando la circulación sanguínea cuyos síntomas más frecuentes son diarrea, vomito y dolor estomacal.
Las aves que habitan la ciudad de Buenos Aires no son palomas sino pichones y son considerados una especie salvaje y como su origen es desconocido no aconsejan su consumo.
Silvestre explicó que la faena de estos alimentos debe realizarse en condiciones de higiene como ocurre en los frigoríficos que reciben inspección veterinaria, recaudos que no toman en cuenta estas humildes familias a la hora de preparar estos platos.
Noemí Palacio detalló que una vez que los chicos llegan a sus casas con las palomas las colocan en agua hirviendo, les quitan las plumas y las cocinan al horno o en escabeche. “La necesidad de ellos hace que no se den cuenta que les puede hacer mal”, dijo la delegada de los cartoneros.
"El año pasado casi nos quedamos sin palomas porque venían estos chicos con varias bolsas y cajas de cartón y juntaban todas las que podían para comer en sus casas", expresó un vendedor de sandwiches que trabaja en la plaza desde hace 17 años.
Silvestre agregó que si estas aves están bien cocinadas pueden reducir el riesgo de contagio “pero de ninguna manera se da una garantía porque el que lo controla lo hace como puede, porque no sabe reconocer lesiones”, dijo el autor del libro“Comer sin riesgos”, y agregó que estos animales también pueden transmitir enfermedades parasitales y virales.
El especialista sostuvo que estos chicos, al no contar con los requisitos de higiene necesarios, pueden contagiarse cualquiera de las enfermedades mencionadas al desplumar y quitar las viseras a estos animales, y además explicó que por descuido pueden colocar la materia fecal sobre otro alimento, con grandes posibilidades de contaminarlo.
¿Palomas o pichones?
El cheff italiano Donato De Santis explicó a minutouno.com que lo que se observa habitualmente en la ciudad de Buenos Aires no son palomas sino pichones que son considerados una especie salvaje, no tienen una alimentación sana y como su origen es desconocido no es aconsejable para ser ingeridos. En cambio, en Europa y Estados Unidos suelen prepararse diversos platos de paloma, un animal domesticado en esas tierras.
En tanto, la licenciada en Nutrición María Emilia Mazzei, de la Sociedad Argentina de Cardiología, expresó que desde el punto de vista nutricional las palomas cocidas no tienen nada que envidiarles al pollo, aunque recalcó la importancia de no consumirlas crudas ni semicrudas y aconsejó consultar con un especialista para conocer específicamente los riesgos que estos alimentos pueden ocasionarle a quienes los consumen.
Sin embargo, Mazzei explicó que cada 100 gramos una paloma cocida posee 219 calorías contra 232 que ofrece la misma cantidad de pollo. En cuanto a las grasas monoinsaturadas (que son muy buenas para el corazón) la paloma presenta 5,4 gramos en proteínas, superando al pollo que posee 5,2.
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