Caso Daiana: otras mujeres asesinadas por ir a supuestas entrevistas de trabajo
Chicas de 19 a 23 años, en busca de trabajo, algunas en una situación precaria, fueron víctimas en los últimos años de violadores y asesinos que las captaron citándolas a una supuesta entrevista laboral.
Daiana García, Soledad Carlino, Araceli Ramos y Sandra Ayala Gamboa
Soledad Carlino
María Soledad Carlino, de 23 años, trabajaba como recepcionista en el Norcenter de Vicente López junto a Javier Horacio Otero, quien le dijo que le había conseguido una entrevista laboral en el área de Recursos Humanos de la empresa donde él trabajaba.
Con esta excusa, Otero llevó a Soledad a su casa de la localidad de Sáenz Peña, partido de Tres de Febrero, donde la violó y la asesinó con un triple mecanismo de asfixia: la estrangulación manual del cuello, la compresión de nariz y boca y la colocación de una bolsa de nailon en la cabeza.
Al día siguiente de la desaparición, la fiscal y la policía allanaron la casa de Otero y encontraron el cadáver de la chica envuelto en sábanas debajo de la cama y a Otero llegando en su auto con un bidón de nafta con el que se presume iba a calcinar el cuerpo.
El 18 de junio de 2012, Otero fue hallado ahorcado en su celda de la cárcel de Melchor Romero, tres días antes de que terminara el juicio con una condena a prisión perpetua.
Sandra Ayala Gamboa
Sandra Gamboa, una peruana de 21 años, estaba buscando trabajo en La Plata cuando el viernes 16 de febrero de 2007 un amigo le comentó que un hombre llamado Diego Cadícamo quería contratar a una niñera para su hijos por 10 pesos la hora.
Gamboa encontró a Cadícamo caminando en la calle y este le dijo que la entrevista de trabajo sería en una dependencia del Ministerio de Economía en la avenida 7, entre 45 y 46, pero luego la joven desapareció.
El 22 de febrero, un bombero entró a la dependencia y encontró el cadáver. La policía, que tenía la denuncia hacía unos días y no había hecho rastrillajes suficientes por la zona, convocó a los familiares. Se comprobó que el cuerpo había estado encerrado casi una semana.
La cara estaba irreconocible por los seis días pasados a la intemperie con más de treinta grados de temperatura, tenía un fuerte golpe en la cabeza, el pelo ensangrentado y señales de una violación que la autopsia confirmó.
El caso sigue; investigan las responsabilidades de la policía.
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