Masacre de Merlo: peritos determinan que el acusado no es demente

Sociedad

Cristian Méndez comprende la criminalidad de sus actos y está atravesando "por un sentimiento de remordimiento y angustia", reveló el estudio psiquiátrico.

Cristian Leonardo Ledesma Méndez comprende la criminalidad de los hechos que se le imputan y tiene responsabilidad penal. Esa es la conclusión más importante de las pericias psiquiátricas a las que fue sometido el único sospechoso de lo que ya se conoce como la Masacre de Merlo, según publica en su edición impresa de este miércoles el diario Tiempo Argentino.

Según el informe médico al que tuvo acceso el matutino, Méndez, de 30 años, "no es un alienado ni un demente desde el punto de vista jurídico" y agrega que "es una persona normal que presenta dificultades en la estructura del pensamiento".

En ese sentido, se detalla que el imputado se encuentra "atravesado por un sentimiento de remordimiento y angustia, propio de la dimensión de la problemática que afronta (Méndez está acusado del homicidio de ocho personas, entre ellos seis menores) que lo lleva a tener pensamientos suicidas", aunque los especialistas aclaran que "bajo el tratamiento adecuado es controlable".

Tanto el profesional de la Policía Bonaerense como el médico de la Alcaidía de San Martín que examinaron a "Memo" recomendaron su alojamiento en un penal que cuente con servicio psiquiátrico permanente.

Méndez ya tuvo antecedentes de internaciones, tanto en el Hospital Posadas como en la colonia de Open Door. "Si bien los peritos no descartaron que su cuadro pueda deteriorarse en el futuro, concluyeron que al momento en que ocurrieron los hechos que se le imputan pudo comprender la criminalidad de los mismos. Incluso, una vez detenido, oyó los consejos de su abogado y se negó a declarar. Un loco quema la plata. Méndez la cuida", resumió un vocero del caso.

La entrevista con el imputado también incluyó preguntas sobre su historia personal. Así contó que el padre lo abandonó muy temprano y que fue criado por la pareja de su madre en una zona marginal de Merlo. También que cuando fue más grande no consiguió empleo estable y que vivió un tiempo como ciruja, sacándose el hambre en comedores comunitarios y durmiendo algunas noches en bancos de plaza.

Con respecto a los antecedentes de violencia, el informe tuvo un apartado crítico.
"A lo largo de su vida –especifica– ha tenido múltiples intervenciones de los servicios judiciales por discusiones, peleas y conflictos con su pareja. Eso quiere decir que el sistema lo captó en algún momento, aunque no pudo encauzarlo."  

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