Advierten que el acusado por la masacre de Merlo tiene tendencias suicidas

Sociedad

Peritos psiquiatras entrevistaron durante siete horas a Cristian Méndez y tuvo que ser medicado. Pidieron extremar las medidas de seguridad en el penal en el que se encuentra detenido.

Especialistas del Servicio Penitenciario Bonaerense advirtieron que el único acusado por la masacre de Merlo tiene tendencias suicidas por lo que pidieron extremar las medidas de seguridad. Además, tuvo que ser medicado luego de que una pericia psiquiátrica determinara que es "inestable".

Cristian Ledesma Méndez, detenido por la masacre de Merlo en la que el jueves murieron una
pareja y seis chicos en un incendio
, había reconocido ante la Justicia que tenía una "relación conflictiva" con su ex mujer, pero se negó a declarar sobre si tuvo vinculación con los homicidios.    

Fuentes judiciales informaron que por recomendación de su defensor oficial, Méndez (30), alias "Memo", sólo se refirió ante el fiscal de Morón Sergio Dileo a lo sucedido antes del hecho, y luego fue trasladado nuevamente a la Unidad de Detención 46 de José León Suárez, en el partido de San Martín.

El imputado fue detenido en la noche del viernes en la casa de su abuela, en Villa Domínico, donde estaba escondido, y luego fue trasladado a la DDI Morón y el sábado fue llevado ante el fiscal para prestar declaración indagatoria.

"Soy inocente, que se sepa la verdad por el amor a Jesús", gritó a los periodistas en medio del traslado.

Cuando fue consultado sobre si había matado a su hijo, una de las ocho víctimas, lo negó.

Una vez ante el fiscal, Méndez comenzó a contar que hace tres años mantuvo una relación con María Karina Flamenco (38), pero después se pelearon por "problemas económicos" y ella volvió con su anterior pareja, Gastón Olivera (31), relató un vocero.

Memo acusó a Karina de haberle hecho una "macumba con San La Muerte" y dijo, sin precisar cuándo, que había ido a la casa de ella "para ver si seguía con Gastón", en relación a Olivera, que era su actual pareja, pero los chicos del barrio lo echaron.

En ese momento, como el imputado se situó en el lugar de los crímenes, el fiscal comenzó a indagarlo sobre cuándo había estado, pero el acusado comenzó a ponerse muy nervioso y a pedir la presencia de un pastor evangélico.

Entonces, el abogado le recomendó a Méndez no continuar con la declaración y poco después una persona de esa religión fue llevada a la fiscalía para hablar con el sospechoso, ya que los presentes consideraron que estaba muy violento.

Finalmente, cuando la situación comenzó a tranquilizarse, el fiscal Dileo dispuso que sea trasladado nuevamente al penal y en base a la prueba reunida, en 15 días solicitará al juez de Garantías Alfredo Meade su prisión preventiva.

Una fuente explicó que, antes de la audiencia, Méndez fue sometido a una revisación médica de rigor, que se amplió en algunos aspectos dadas las características del hecho que se le imputa, en tanto que la semana próxima ordenarán los peritajes psiquiátricos y psicológicos correspondientes.

"La detención es buena, pero espero que no pueda salir nunca más de la cárcel. No creo que Méndez sea un loco, y pido que no lo pasen como tal porque sabía muy bien lo que hacía con mi hija", dijo a Télam Rita, madre de María Karina.

"Él no soportaba que mi hija lo dejara y siempre juraba que los iba a matar. Él estuvo bien cuerdo a la hora de asesinar a mi hija, a mi yerno y a mis seis nietos", uno de los cuales era su propio hijo, agregó la mujer.

La masacre ocurrió a la 1 del jueves en una precaria vivienda de siete por cuatro metros ubicada en las calles Iwanowski y Larsen, del barrio El Pericón de Merlo, cuando cerca de la 1 la casa comenzó a incendiarse.

Además de la pareja, murieron los seis hijos de la mujer: Ian (4), Nayla (5), Alejo (6), Sakira (10), Briana (11) y Yael (13).    

Según el resultado de las autopsias, toda la familia murió por inhalación de monóxido de carbono y los primeros estudios establecieron que el fuego se inició en una cama cucheta, y como ésta estaba pegada al único ventiluz de la vivienda, sospechan que fue encendida desde afuera con un encendedor o fósforo.

Méndez fue mencionado desde el inicio de la investigación como sospechoso, ya que según declararon familiares y vecinos de las víctimas vivía acosando y amenazando a su ex mujer por haber vuelto a convivir con Olivera.

El imputado tiene una denuncia por maltrato, radicada el 7 de marzo en la comisaría de la localidad de Parque San Martín y Karina le temía tanto que cerraba su casa con candado.

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