Otra vez el azar

Sociedad

El caso de Lucio Correa volvió a poner otra vez bajo la lupa cómo es el método de búsqueda de personas desaparecidas.

Otra vez, el desenlace del caso fue consecuencia del azar y de la mediatización.
Durante tres días el cuerpo de Lucio estuvo en la morgue y no se supo que era de él.
Finalmente, la publicidad del caso y el "olfato" de un policía federal y de otro de la Metropolitana, aceleró los tiempos para hacer el cotejo.
"No queríamos otro caso como el del hijo de Grimau", confió un investigador al recordar el caso de Lucas Rebolini Manso, hijo del actor Arturo Grimau, que estuvo en la morgue más de un mes sin ser identificado.
Lo que sabía en el caso Lucio, es que el chico había ido a una fiesta electrónica el sábado a la madrugada en Alcorta y Dorrego.
Se sabía también por dichos de los amigos de Lucio, que al chico le perdieron el rastro a las 2.30 del sábado.
Ese día, la denuncia recién se hizo a las 7 en Rafael Calzada, de donde era oriundo Lucio.
Esa misma madrugada, en un accidente de tránsito brutal, un camionero había atropellado y causado la muerte de una persona en Lugones y Dorrego.
El primer dato erróneo que había surgido del accidente, es que la víctima era una persona de unos 50 años.
Hasta allí, entonces, los casos no se conectaban.
Finalmente, se decidió convocar a la familia de Lucio a la morgue para despejar dudas con ese cuerpo que en principio era de un hombre de unos 50 años.
Un tatuaje muy particular aceleró los tiempos y permitió identificar al chico.
Ahora resta saber por qué Lucio intentó cruzar Lugones de forma "alocada". Su celular nunca apareció. ¿Se lo robaron y quiso perseguir a ladrón?. ¿O corrió de forma "alocada" porque estaba bajos los efectos de una droga?
Queda claro que el azar, los medios y la voluntad de un par de policías achicaron los tiempos para identificar a Lucio. La ciencia, bien gracias.

Temas

Dejá tu comentario