El nene de 7 años que se intoxicó al inhalar purpurina abrió sus ojos y comenzó a mover levemente sus extremidades a casi dos semanas del accidente doméstico que lo mantiene internado en el Centro Provincial de Salud Infantil (CEPSI), de Santiago del Estero, en la sala de terapia intensiva.
Según Berta Banegas, madre del niño, los médicos que lo atienden definieron como un acto reflejo el haber abierto sus ojos y comenzar a mover sus extremidades.
Eso, remarcó, "indica una mejoría general", pese a que continúa en estado crítico y conectado a un respirador artificial.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De todas maneras, más adelante deberán evaluarse los posibles daños neurológicos que pudo haber sufrido a raíz de un paro cardíaco en el inicio de su internación, ya que a través de una tomografía computada se detectó un edema cerebral moderado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario