Tríos y homosexualidad: los deseos reprimidos
Presión, estrés, impotencia y matrimonios no consumados. Radiografía de lo que sucede entre las sábanas argentinas.
Trio
“Los defectos sexuales de los argentinos están determinados por las ganas exageradas de complacer, el excesivo pudor, la cantidad de orgasmos fingidos y la poca capacidad que tenemos, sobre todo las mujeres, para pedir lo que necesitamos”, agrega Kullock.
“En general llegan al consultorio hombres y mujeres de entre 30 y 50 años”, sugiere Sapetti. “Los principales motivos de consulta de los hombres son por eyaculación precoz, disfunción eréctil, deseo sexual disminuido y complejo de pene pequeño. A las mujeres, les preocupa la falta de deseo sexual, la imposibilidad de llegar a un orgasmo y el vaginismo”, aclara.
Pero, más allá de las consultas destacadas por Sapetti, los hombres padecen de otro problema, un poco más difícil de solucionar que termina por destruir sus matrimonios: la imposibilidad de unir los conceptos de amor y sexo.
“Hay un gran número de hombres que no pueden unir el placer con el amor, y ésta es una de las causas fundamentales en torno a los ‘destiempos’ tan comunes en muchas parejas. Este es uno de los motivos por los que se mantiene siempre vigente el negocio de la prostitución”, explica el sexólogo.
¿Y las mujeres? “No es que los hombres exageren tanto –relativiza Kullock-; somos nosotras las que muchas veces les hacemos creer que se las saben todas y que todo lo que hacen nos encanta. Los hombres suelen ser malos amantes por culpa nuestra: porque mentimos, fingimos, exageramos. Mentimos para ser inolvidables, para no alterar su condición de machos y para poder dormir tranquilas”, sugiere.
La falta de comunicación en las parejas trae aparejado un sin fin de complicaciones en la cama. Así, las fantasías, esos deseos reprimidos, terminan por complicar aún más la situación. ¿Cuáles son las más recurrentes? Los tríos sexuales, el “vouyerismo” y las prácticas homosexuales.
“La falta de comunicación es una de las principales causas de la insatisfacción sexual de estos tiempos. El solo hecho de imaginar que no podemos hablarles de nuestras fantasías a nuestras parejas produce una excitación proporcional a la frustración que provoca la imposibilidad de comunicarse”, explica Andahazi.
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