A pocas horas de la llegada de los Reyes Magos a las puertas de todas aquellas casas del país en las que haya por lo menos un chico, minutouno.com presenta una alternativa ideal para emprendedores o “buscas” de oportunidades: Transformarse en Melchor, Gaspar y Baltasar a domicilio.
Sí, se podrá decir que es una idea de vuelo corto y con una fecha de vencimiento muy corta y de ciclo anual. Pero, en una sola noche de trabajo, cualquier grupo de amigos (por lo menos tres, claro), pueden cambiar la alegría de muchos chicos por ver llegar a los reyes a su casa por una buena cantidad de dinero.
El modus operandi debería ser sencillo. Lo más difícil, claro, es conseguir a dos compañeros de aventuras dispuestos a desafiar el calorcito de estos días y calzarse los trajes del más clásico de los tridentes de ataque de las fiestas. Y con la apariencia que marcan los manuales, claro. Panzas talle Papá Noel o alturas del “Mini” de Petinatto deberán abstenerse.
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Pero una vez conseguidos los cómplices, solo resta un poco de difusión y de organización. Según un cálculo pesimista de un grupo de empredendores que llevará adelante este plan en el sur del Gran Buenos Aires, con un poco de logística, un vehículo y buena voluntad, en solo una noche de trabajo podrían generar cerca de mil pesos.
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La clientela a la que están tentando, y que aquí se presenta como testimonio para quienes quieran copiar la idea, es de por lo menos clase media, y que esté dispuesta a pagar por lo menos 200 pesos por una vueltita de los reyes por su casa. Además, por supuesto, tienen que aporta un poco de pasto y agua para los camellos, que por supuesto nunca aparecerán salvo que la logística sea casi mágica.
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“La idea es apuntar a casas en las que en la noche del sábado haya reunidas familias, que puedan dividirse el costo. Entonces, aparecemos con sus regalos, hacemos un pequeño show y movemos para otra casa”, relató Rubén, el ideólogo de esta minipyme.
En este punto arranca la importancia de la coordinación, ya que, lógicamente, la idea es pasar por varias casas en la noche porque, un día después, no hay magia que haga interesante la aparición de los Reyes.
“¿Por unos pesos una vez al año, quién puede resistirse a ver la cara de sus chicos por la aparición de los Reyes en su propia casa?”, se preguntó el emprendedor.
Y, para el próximo diciembre, ya está planeando un ejército de “Papásnoeles” con los que repetir la experiencia.
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