Sueño cumplido: los pilares del nuevo campeón sudamericano

Si bien cuando un equipo sale campeón se dice que la figura es el conjunto en su totalidad, siempre hay una columna sobre la que se sustenta una gran campaña. Arsenal no fue la excepción y la tuvo.



Primero que nada tuvo seguridad, y el máximo representante en este rubro fue Mario Cuenca. El arquero siempre respondió en los momentos claves, y sin dudas, el más importante de todos fue en la vuelta de la semifinal con River, en el estadio Monumental, donde tuvo una actuación consagratoria tanto en los 90 minutos, como en la definición por penales, atajando dos y anotando el que le dio el pase a la final.


 


En el mediocampo, el que siempre fue el termómetro del equipo, y al mismo tiempo el abanderado de la garra, cuando se lo necesitó en esa labor, fue Andrés San Martín. El “Pelado”, si bien su juego no es el más vistoso, lleva adelante una labor de hormiga, o como se lo llama habitualmente, el trabajo sucio.


 


Adelante, el “PapuAlejandro Gómez se llevó los mejores elogios, ya que con su frescura y su juego exquisito, se supo acoplar a la experiencia de José Luís Calderón en la delantera, para conseguir goles claves, como el doblete ante el América, que fueron los que prácticamente le dieron el título al Arse. De esta manera, el “Papu” cerró un año de oro, ya que a la Sudamericana, le sumó el Campeonato Mundial con el Sub-20 argentino.


 


Pero quien tuvo su mayor revancha, y que no puede obviarse como pieza fundamental en la conquista de la Sudamericana, es Gustavo Alfaro. El entrenador, llegó a Sarandí luego del trago amargo sufrido en San Lorenzo, con su habitual perfil bajo, y con la misma y efectiva receta de mucho trabajo, logró lo impensado: darle su primer título internacional al equipo más joven de la Primera División argentina.


 


Y pensar que hace diez años, el Arse empezaba una nueva temporada en el Nacional B luego de zafar del descenso…

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