Tartagal en el Barrio Parque porteño

*¿Qué pasaría si los desmontes que se producen en el norte de Salta se imitaran en Palermo?

La decisión de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires de talar los Bosques de Palermo para plantar soja tomada años atrás, provocó ayer innumerables aludes de agua y barro que anegaron amplias zonas de los barrios aledaños causando que, por ejemplo, Mirtha Legrand y Susana Giménez tuvieran que abandonar sus casas de Barrio Parque en forma imprevista y perdieran todas sus posesiones.

El desastre, causado por las recientes lluvias, provocó también la desaparición de dos personas, una anciana de apellido Anchorena y un joven de apellido Blaquier; la interrupción del servicio de trenes de las líneas Belgrano y Mitre que circulan por la zona por la rotura de vías y puentes, la evacuacuión de la Facultad de Derecho y de miles de viviendas, casas y edificios de departamentos.

TODO LO ANTERIOR ES FICCION. Pero así como en Tartagal las comunidades toba y wichi pierden lo poco que tienen, incluso la vida, lo mismo podría pasar si alguna vez las autoridades porteñas imitaran lo que hicieron sus similares de Salta. Tanto el ex gobernador y ahora senador Juan Carlos Romero como el actual, Juan Manuel Urtubey, aprovecharon que la Ley de Bosques aún no fue reglamentada, para otorgar permisos para la deforestación de miles y miles de hectáreas en su provincia.

La Ley fue sancionada en noviembre de 2007 y establece que las provincias no pueden permitir nuevos permisos de desmonte hasta no realizar un ordenamiento territorial de sus zonas boscosas bajo criterios ecológicos y categorías de conservación para evitar la fragmentación y degradación del bosque nativo, y a preservar las tierras utilizadas por las comunidades campesinas e indígenas. A pesar de esto, los desmontes en la provincia aumentaron considerablemente: durante 2007, en plena discusión parlamentaria de la Ley, Salta autorizó el desmonte de más de cuatrocientas mil hectáreas.

Esas comunidades son las que sufren las consecuencias de los desmontes. Luego les quedan pocas alternativas: ser explotados por las empresas que los realizan o emigrar a la periferia de las ciudades del norte o, "en el mejor de los casos", recalar en alguna villa de emergencia del Gran Buenos Aires o la Capital.

Las autoridades culpan a la naturaleza de estos desastres, pero en 2006 ocurrió exactamente lo mismo sin que se haya tomado ninguna prevención. Por el contrario, se insistió con la deforestación. Salta es una de las provincias con mayores niveles de deforestación del país. Según datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre 1998 y 2002 la superficie deforestada en la provincia fue de 194.389 hectáreas, mientras que entre 2002 y 2006 se duplicó la superficie desmontada, alcanzando las 414.934 hectáreas.

 “La gran cantidad de desmontes para producir soja que se realizó en los últimos años en la provincia de Salta en la zona cercana a Tartagal es una de las principales causas de estas inundaciones. Las altas precipitaciones, sumado a la pérdida de cobertura vegetal, incluso casi a la vera de los ríos, generaron un verdadero cóctel destructivo”, señala Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Sin la vegetación propia del lugar, la estructura de las laderas se vuelve cada vez más inestable. Sin retención suficiente, se acelera el escurrimiento superficial. Con poca retención y excesivo escurrimiento, las crecidas no se regulan. Con grandes crecidas, no hay puente ni camino que resista.


 


Fuente: Greenpeace Argentina

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