Se trata de una instalación de radares que cuestan US$1.230 millones y todavía está en construcción. La idea de esa base era ofrecerle al país tiempo extra ante un ataque de misiles por parte de China.
Si China no tenía idea dónde estaba esta base, ya es tarde, porque su imagen inundó la red y todo salió de la aplicación nueva de mapas que forma parte de iOS 6, el nuevo sistema operativo móvil de Apple.
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La localización de Hsinchu, el nombre de la instalación, presenta radares proporcionados por Estados Unidos en el 2003 y se estipula –aunque ahora no se sabe qué pasará con el futuro de la misma- que será terminada a fin de año.
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La construcción de esta base se debe a que China tiene nada menos que 1.600 misiles apuntados a la isla y esto le daría, al menos, unos minutos de aviso al gobierno taiwanés.
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Mientras tanto todas las culpas en relación a los problemas causados por los mapas de Apple apuntan a Scott Forstall, el vicepresidente de desarrollo de iOS.
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