Todo mentira: confesó la madre de la beba muerta
Encontró a su hija ahogada y denunció que una banda entró a robar a su casa. Arrepentida, dijo que lo hizo por "desesperación".
Ayacucho
Por Télam
La muerte de la niña se registró el miércoles 27 de julio en una casa ubicada en la avenida Miguens al 1100, entre 9 de Julio e Hipólito Yrigoyen, a tres cuadras de la plaza principal de la ciudad de Ayacucho, a 320 kilómetros de la Capital Federal.
Ibáñez declaró a la policía que cuando salió de la ducha escuchó voces y al abrir la puerta del baño se encontró con dos hombres con sus rostros cubiertos, uno de los cuales le golpeó el rostro con un puño y le dijo que se trataba de un robo.
Explicó que en medio del asalto, su beba comenzó a llorar en el moisés en el que estaba descansando y los asaltantes se alteraron y la taparon con una frazada pesada, lo que -según denunció en su momento- le provocó la muerte a la chiquita.
"La versión dada por la mujer se contradice con los resultados de los distintos peritajes realizados por los investigadores y el relato de testigos externos. Eso es lo que nos hace suponer que existe otra hipótesis del hecho", dijo en aquel momento un jefe policial que participó de la investigación del caso.
Soledad Ibáñez, en medio de una crisis nerviosa, fue atendida en un centro asistencial ya que presentaba un hematoma en uno de sus ojos, provocado supuestamente por un golpe de los asaltantes.
Pese a la denuncia de la mujer, los peritos determinaron que la pequeña Antonia, tal como se llamaba la niña, falleció por un broncoespasmo y no presentaba signos de haber sido agredida.
A pesar del informe de la autopsia, los vecinos de Ayacucho se movilizaron en varias oportunidades a la plaza principal en reclamo de seguridad y otro grupo más pequeño, cerca de un centenar, expresó su apoyo al intendente local, Darío David.
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