Un Apertura para la historia: el podio fue copado por los chicos

En el año 1991 la AFA quiso implementar, una vez más, un cambio al formato de los torneos del fútbol argentino, para darle más emoción y para atraer más gente a los estadios. En lugar de hacer un torneo largo, se decidió hacer una división y llamar a un torneo Apertura y al otro, Clausura.



Lo anecdótico de estos dos torneos es que el Apertura se juega en el segundo semestre del año y el Clausura es el campeonato que abre todos los años. El primer campeón con esta modalidad fue River, en un torneo que repartía dos puntos al ganador, uno al que empatara, y ninguno al perdedor.


 


Algo que caracterizó a este nuevo formato, es que en mayor medida siempre favoreció a los denominados equipos grandes, ya que hay amplio dominio de Boca y River en cantidad de títulos ganados, con once y siete campeonatos respectivamente.


 


Esto de favorecer a los equipos grandes es porque generalmente tienen un mayor poderío económico, y contra equipos en formación o chicos, sacan más diferencia sobre los finales de torneo, donde pesa la experiencia de muchos jugadores, especialmente la de los que tienen varios títulos en su haber.


 


Pero desde hace varios años a esta parte los equipos del grupo de los chicos, para contrarrestar la posibilidad de contratar grandes estrellas, en base a la austeridad y a un fuerte trabajo en inferiores, comenzaron a posicionarse mejor y a dar sorpresas. En cada torneo, siempre hay un equipo chico que hasta las últimas fechas se convierte en la piedra del zapato de muchos poderosos.


 


Todo quedaba en el intento, hasta esta última parte del 2007 en que se dio un hecho singular y al mismo tiempo histórico, ya que el podio de los mejores equipos está formado íntegramente por equipos chicos: Lanús, Tigre y Banfield. A esto también hay que, por obvias razones, agregar la Copa Sudamericana de Arsenal.


 


Esta situación cobra mayor dimensión al observarse la tabla final, y ver que entre los diez primeros del Apertura, sólo hay dos grandes: Independiente y Boca, lo que demuestra que año a año la brecha entre grandes y chicos es cada vez menor en base a buen fútbol y a un trabajo institucional serio.

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