Un paralítico asaltó una panadería, se tiroteó con la Policía y logró escapar
Un hombre paralítico protagonizó un audaz asalto a una panadería -junto a dos cómplices-, y tras tirotearse con dos policías logró escapar, aunque un integrante de la banda resultó herido y fue detenido.
El coche fue hallado abandonado por los policías, luego de que el líder de la banda y uno de sus cómplices lo dejaran en medio de su huída.
De allí habría obtenido unos 500 pesos, pero como eso no lo conformó se tomó el tiempo para robarle la cartera a una clienta, previo haberles gritado a las empleadas que se tiraran al piso.
Mientras ocurría eso, una empleada que estaba en el fondo del negocio fue alertada por los gritos de los delincuentes y decidió salir por el portón del local a buscar ayuda.
El pedido de la mujer fue oído por un policía de civil que momentos antes había estado en la panadería y también por otro efectivo, vecino del negocio.
El primero de los policías sacó un arma y enfrentó a uno de los delincuentes, que en ese momento salía del negocio.
"Aparentemente, al darle la voz de alto el delincuente le respondió con un disparo y se desató un tiroteo que alertó a todo
el vecindario", se señaló en el diario.
Los disparos hicieron que el vecino que también es policía buscara su arma y se uniera a su compañero.
Sin embargo, en medio del tiroteo, en el que cayó herido uno de los delincuentes, el otro salió corriendo y se subió al asiento del acompañante de un Fiat 600 que estaba estacionado muy cerca de la panadería.
"En ese auto salieron muy rápido y el policía que vive cerca salió a perseguirlos en una moto. Pero según lo que sabemos los habría seguido hasta el barrio San Martín, en donde alguien los auxilió. Ahí se dieron cuenta de que el que manejaba el auto era un paralítico", relató la cajera de la panadería atacada.
Pese a la persecución de ese efectivo, que a su vez habría avisado a la fuerza de lo que estaba ocurriendo, el paralítico y su cómplice alcanzaron a fugarse tras ser auxiliados por otros
malvivientes que los habrían esperado en el barrio San Martín.
No obstante, la policía secuestró el Fiat 600 en el que se movían y así comprobó que el auto estaba adaptado para ser conducido por un discapacitado.
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