Una Argentina pálida aburrió a todos en el empate ante Suiza
Carlos Tevez puso arriba en el marcador a los albicelestes a los 4 minutos del segundo tiempo, pero igualó Tranquillo Barnetta a los 17.
Por otra parte, Lionel Messi perdió trascendencia al tener que retrasarse en demasía para asumir el rol de coordinador de los ataques.
Ante ese panorama, las pocas llegadas argentinas estuvieron emparentadas con acciones originadas con la pelota parada.
En una de esas escenas Messi recibió un rebote y disparó rasante de zurda, pero su envío rebotó en su compañero Roberto Ayala.
La alternativa más interesante se vio cuando Messi ejecutó desde la izquierda un tiro libre en forma pasada y el cabezazo de Gabriel Milito, cuando iba bien dirigido hacia la valla, pegó en un defensor y se fue al córner.
En el segundo capítulo los argentinos se pusieron en ventaja rápidamente por la palomita de Tevez, quien se arrojó hacia adelante para capitalizar un centro óptimo de Messi. El delantero del Barcelona en esa oportunidad dispuso de todas las facilidades para buscar al Apache. Tras el cabezazo cruzado del ídolo del West Ham United la pelota entró abajo y a la derecha del arquero Diego Benaglio.
Muy poco después argentina llegó de nuevo con profundidad. Ocurrió a los 7 minutos, cuando el arquero le tapó con el pecho un remate a quemarropa al Cuchu Cambiasso. De todos modos la acción estaba anulada por posición adelantada de Crespo.
Pero a los 17 hubo un error en el fondo albiceleste que derivó en el tanto de Barnetta. Iván Heize cruzó apurado por detrás del capitán Ayala y Gabriel Milito y el rebote le quedó servido al suizo, y en una posición demasiado propicia.
A partir del minuto 21 los dirigidos por Alfio Basile ganaron en movilidad con el ingreso de Diego Milito en lugar de Crespo.
Justamente fue el delantero del Real Zaragoza quien, a los 32, desbordó por la derecha y mandó un centro exacto para Cambiasso. La escena era tan favorable para el mediocampista del Inter que la conquista parecía segura, pero un defensor suizo se cruzó a tiempo y salvó la situación prácticamente en la línea.
El final encontró a los argentinos tratando de cumplir uno de los mandatos del Coco Basile, el que consiste en tratar con delicadeza al balón, pero con esa premisa no alcanzó para doblegar a una formación europea que se hizo respetar en el Mundial de Alemania, pero dista de ser un potencia.
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