Una mujer murió de un infarto durante un robo

* La empleada que cuidaba a la dueña de casa falleció de un paro cardíaco luego de sufrir el asalto en una vivienda de Olivos.
* Cuatro delincuentes se hicieron pasar por empleados de una empresa de gas para poder ingresar.
*Es la tercera víctima en cuatro días que muere en hechos similares.

Télam
Por Télam

Una mujer de 63 años murió ayer de un infarto luego de que cuatro delincuentes que se hicieron pasar por empleados de una empresa de gas asaltaran la casa de una anciana de 85 años a la que cuidaba en Olivos. Se trata del tercer caso en cuatro días en el que la víctima de un robo se muere del susto.



Amalia Argelina Silgh, confirmaron fuentes policiales, se descompuso y murió sentada en una sillón luego de que los delincuentes escaparan con 300 pesos de la vivienda situada en Ugarte 1961, partido de Vicente López, al norte del conurbano bonaerense.



Todo comenzó alrededor de las 9.30, cuando cuatro hombres de entre 30 y 40 años vestidos con mamelucos color caqui comenzaron a revisar el medidor de gas de la vivienda y uno de ellos tocó el timbre.



El hombre se presentó como empleado de una empresa de gas y la anciana dueña de casa, identificada como Clara Elba Battistoni, de 85 años, le abrió pensando que por fin habían venido a revisar un problema que ella había tenido con el gas en la cocina.



Ese hombre les abrió la puerta a sus tres cómplices y los cuatro delincuentes, a cara descubierta y sin exhibir ningún arma, amenazaron a la dueña de casa y a la mujer que la cuidaba para que les entregaran todo el dinero y los objetos de valor que poseían.



Los ladrones sólo le ataron las manos por la espalda a la anciana y durante 20 minutos revolvieron toda la casa.



Más allá de los gritos, las amenazas y el maltrato propio de un robo, los delincuentes no golpearon ni lastimaron a la anciana ni a la otra mujer.  "La anciana tiene alguna marca en las muñecas por la fuerza con la que la ataron y sus intentos por liberar sus manos, pero nada más", confió una fuente judicial.



Los asaltantes escaparon con 300 pesos y fue en ese momento en que Silgh salió de la casa a pedir ayuda y regresó con algunos obreros de una casa vecina que lograron desatar a Battistoni.



En ese momento, la mujer se sentó en un sillón, se descompuso y murió de un infarto. Los resultados de la autopsia recién se conocerán mañana, pero el fiscal Broyad, a cargo de la investigación, ya caratuló el hecho como un “ homicidio en ocasión de robo ”, un delito que el artículo 165 del Código Penal castiga con entre 10 y 25 años de prisión.



Silgh, que estaba casada y vivía junto a su marido en Ingeniero Maschwitz, es la tercera víctima en cuatro días que se descompone y termina muerta por el estrés vivido durante un asalto.



El primer caso ocurrió el domingo pasado en Morón, donde un anciano de 80 años murió de un infarto luego de ser golpeado en el rostro por un delincuente que lo asaltó cuando salía a realizar compras.



El otro antecedente fue el lunes por la madrugada en Junín, donde otro anciano, Miguel Coria, de 74 años y "patriarca" de la comunidad gitana local murió de un pico de presión luego de ser asaltado en su casa.



A diferencia de lo que hoy consideró el fiscal de Vicente López con lo sucedido en Olivos, en ese caso, el fiscal de Junín caratuló el hecho como un robo calificado y no le imputó la muerte de Coria a los ladrones, razón por la cual ayer se realizó una marcha gitana a los tribunales solicitando el cambio de carátula a homicidio en ocasión de robo.

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