Una multitud participó de la misa tras la peregrinación a Luján

Este año habría superado los 2.500.000 peregrinos, quienes en su mayoría estuvieron en la misa principal a cargo del arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, monseñor Mario Aurelio Poli.

Miles de peregrinos llegaban a Luján este domingo a la mañana para venerar a la Virgen tras culminar la 39 Peregrinación Juvenil iniciada el sábado en el barrio porteño de Liniers.

La peregrinación habría superado este año los 2.500.000 fieles quienes, en su mayoría, participaron desde minutos antes de las 7 de la misa principal a cargo del arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, monseñor Mario Aurelio Poli.

Los 60 puestos de apoyo y sanitarios destacados por la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular funcionaron a pleno desbordados por el flujo incensante de personas que marcharon, muchos impulsados por el "efecto Francisco".

Este año, la Peregrinación tuvo como lema "Madre, cuida la fe de tu pueblo que camina" mientras que el clima ayudó con temperaturas agradables.

El sábado, bajo un sol primaveral, la Imagen Cabecera de la Virgen que acompaña a los fieles inició su recorrido desde la iglesia de San Cayetano, ubicada en el barrio porteño de Liniers, luego de la misa que ofició monseñor Horacio García ante una multitud emocionada que saludaba entre lágrimas y pañuelos blancos a la Virgen al salir de la iglesia.

Un jolgorio popular que se vestía de zapatillas deportivas, gorras y ropa cómoda inició su caminata rodeado de estampitas, flores y otras imágenes religiosas, cuya escena completaban los cantos a Jesús y los "hurras" a la Virgen.

"Nosotros no llevamos a la Virgen, ella nos lleva a nosotros", sostuvo Daniel, un hombre de 48 años que forma parte de el equipo de Coordinación de la Imagen Cabecera: "hace 28 años que hago esta peregrinación, y cada una de ellas es una enseñanza, ninguna es igual a la otra".

"Se vive la experiencia de estar en contacto con nuestros hermanos, y nos mueve la fe a la Madre, ella sola nos convoca, es por eso que cada peregrinación es muy distinta, porque cada uno tiene una necesidad distinta de venir, y son diferentes las historias de vida; en definitiva, la vida es una peregrinación", reflexionó.

La enorme multitud que protagonizaba la escena en la avenida Rivadavia caminaba a paso acelerado, interrumpida únicamente por organizadores y colaboradores que se acercaban a ofrecerles botellas de agua, ya que recién en Morón se produce la primera parada, en donde los peregrinos pueden descansar un tiempo.

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