Una noche arruinada

Como acostumbro a mitad de semana, quise pasar una buena noche en Rumi, después de la cena. Todo estaba planeado perfectamente para divertirme con amigos y champagne. Pero algunas personas un tanto susceptibles, nerviosas y que ven visiones no me dejarían disfrutar de la velada.

Estaba divirtiéndome con la gente que fui y un poco pasado de copas, lo reconozco, cuando tres individuos se me vinieron al humo acusándome de que vendía drogas, con la única prueba de que me metí “un chicle en la boca”.

Muchachos: si son profesionales, no pueden andar acusando sin motivos a la gente que baila, se divierte y se come un chicle. Lo que para los “policías encubiertos” de la Comisaría 51°, era llevarme a un costado para “hablar de buena manera”, fue en realidad: “vení con nosotros porque sino te quemo”. ¿Cómo no reaccionar mal si una persona que no conocés se te acerca a decirte eso apretándote los brazos?
 
Los que se hacían llamar hombres de ley se justificaron luego , diciendo que se habían equivocado porque bailaba “exaltadamente” y porque me metí “algo en la boca”. Si yo me oponía, ¿Qué pasaba?

Supongo que no seré la única victima de un caso como este sucedido en la disco Rumi, así que si a alguien le pasó algo similar me gustaría que lo denuncie, para poder hacer algo desde este humilde medio contra estas personas que se la dan de abogados, cuando no saben nada de leyes; que acusan sin razón cuando ellos tienen los ojos rojos y que cuando le pedís sus nombres te insisten con que vos les des tus datos así hacen un informe sobre vos (seguramente acusándote falsamente para ellos salir favorecidos) cuando deberían dar tu identificación sin problemas.

Yo no quiero pensar que harán con los culpables si así tratan a los que ellos supuestamente cuidan.

No quiero olvidarme cuando los pseudo policías del comando antidrogas se presentaron, me abrieron un bolsillo del pantalón que tenía cerrado con cierre. Yo puedo entender que estén haciendo su laburo, pero el mal trago que le hacen pasar a la gente que no tiene nada que ver, ¿Cómo lo pagan?

A ver si empiezan a contratar agentes más competentes, y no a los que confunden droga con un chicle. Gente, tengan cuidado. Para ellos, cualquiera puede ser un dealer.

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