Una víctima del tirador de Belgrano dijo que nunca podrá olvidarlo
- Pablo Jagoe resultó herido por Martín Ríos.
- El 6 de julio se cumple un año del tiroteo en la avenida Cabildo.
Uno de los sobrevivientes del ataque del "tirador serial" del barrio de Belgrano, ocurrido hace un año, aseguró hoy que nunca podrá olvidar las imágenes del agresor disparando contra él y su amigo Alfredo Marcenac, quien fue asesinado, y dijo que le gustaría preguntarle por qué los eligió como blanco.
"Me encantaría preguntarle (al detenido Martín Ríos) por qué nos tiró a nosotros, pero sé que está internado en el Borda. Al principio fue muy feo, pero ¿qué voy a hacer?. Trato de exteriorizarlo y ojalá algún día me pueda olvidar de lo que me pasó", sostuvo Pablo Jagoe.
Jagoe hoy tiene 29 años, vive en Necochea y todavía sufre dolores por el balazo que Ríos le disparó el 6 de julio del año pasado, cuando descargó 13 tiros contra personas que caminaban por la avenida Cabildo al 1700 de ese barrio porteño en horario pico.
Mientras Ríos continuaba internado en el hospital Borda sin que aún se haya determinado si comprendió o no la gravedad de lo que hacía, Pablo revivió en una entrevista esa fría tarde, cuando caminaba con Alfredo y Juan Pablo Arrate, amigos de su ciudad natal.
Pese a ser ambos de Necochea, Pablo había iniciado una amistad con Alfredo en Buenos Aires porque tenían como amigo en común a Juan Pablo y estudiaban aqui: Marcenac había empezado el CBC de
kinesiología y Jagoe cursaba abogacía en la sede porteña de la Universidad Católica de Salta.
"Ese jueves ya había empezado mal el día porque había desaprobado una materia. Yo estaba mal, los chicos me llamaron para ir al Alto Palermo y nos juntamos ahí, pero después yo les dije de ir para Belgrano porque me gustaba caminar por esa zona", recordó Jagoe.
"Ibamos caminando por Cabildo y a la altura de un puesto de diarios, empiezo a escuchar como petardos, porque yo nunca había escuchado el ruido de una bala, pero de repente veo al tipo disparando", relató.
El joven recordó que la gente empezó a correr y que él se escondió en la entrada de un banco, pero al tirarse al piso por el estruendo de los disparos, sintió un fuerte dolor en el pie. En el ataque, Marcenac murió y otras seis personas resultaron heridas, entre ellas Jagoe.
"Nos tiró a matar. Yo estaba tirado y me disparó al piso, me seguí arrastrando y ahora pienso que de lo rápido que lo hice, me rompí todo el jean. Ahí lo veo a Alfredo que tenía mucha sangre, no reaccionaba y después fue todo un caos", contó.
Según Jagoe, en ese momento él pensó que había quedado en medio de un tiroteo porque vio al custodio de un banco pasar corriendo con un arma y al rato un policía le insinuó que ellos eran delincuentes.
"Me acuerdo que yo veía heridos por todos lados y un policía me preguntó si era un ladrón. Fue horrible, nunca más me lo voy a olvidar. Al principio no me podía sacar todo eso de la cabeza, no podía bloquear las imágenes y cada vez que me acordaba me ponía a llorar", aseguró.
A raíz de la muerte de su amigo y el shock del ataque, Jagoe inició un tratamiento psiquiátrico en el que le recomiendan hablar de todo lo que le ocurrió y no tratar de luchar por olvidarlo. Al mismo tiempo, tuvo que soportar dos operaciones en el pie por el balazo, lo cual le impide hacer algunas actividades deportivas como jugar al fútbol o trotar.
A pesar de que era intensamente buscado por la Policía Federal, Ríos fue detenido opor la bonaerense de casualidad el 14 de julio último en Munro cuando cuidaba el auto de su madre que había olvidado las llaves adentro.
El ataque en el fue asesinado Marcenac derivó en el procesamiento de Ríos por "homicidio agravado por placer", una figura que está prevista en el Código Penal, pero que en la Argentina fue aplicada por primera vez en este caso.
"Fue bastante fuerte enterarnos de eso", dijo Jagoe, en referencia al fallo de la jueza María Fontbona de Pombo, confirmado por la Cámara del Crimen, que siempre consideró que Ríos comprendió cabalmente lo que hizo.
"El encausado habría obrado motivado por la sensación de contento, satisfacción o placer que le provocara dar muerte", afirmó la jueza en su resolución del 31 de julio último, en la que también destacó el "desprecio" de Ríos por los seres humanos.
Para arribar a esa conclusión, la magistrada tuvo en cuenta que los testigos relataron que Ríos caminaba en forma tranquila por Cabildo, sacó el arma, disparó a baja altura para dar contra los transeúntes, ocultó la pistola entre su ropa, se sacó la campera que vestía para no ser identificado y huyó hacia su casa.
Además de este ataque -que fue el más grave- Ríos está procesado por disparar contra una confitería de la avenida Crámer y un colectivo de la línea 67, en el que hubo lesionados leves, y hacia un tren en la estación Belgrano R.
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