Uno de los detenidos tenía arresto domiciliario pero la tobillera electrónica no funcionaba
*Uno de los hermanastros detenidos por el crimen tenía arresto domiciliario y era monitoreado con una pulsera que no funcionada, en tanto que los investigadores buscan a su hijo, que sería coautor del asesinato, quien también estaba con monitoreo electrónico por una causa de 2005.
Por Agencias
Sin embargo, el 2 de julio de 2007, el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín le otorgó a Fernández el beneficio de cumplir una prisión domiciliaria monitoreada por pulsera magnética.
Esa pulsera magnética no funcionaba, con lo cual Fernández no podía ser monitoreado en forma satelital y que esa situación le fue informada al tribunal de San Martín que manejaba su causa. Además, hay testigos que le dijeron a la policía que Fernández se quitaba con facilidad esa pulsera.
Respecto de Cáceres (47), los investigadores aún aguardan los datos sobre sus antecedentes.
Pero la policía aún no pudo localizar al hijo del primero, Cristian Fernández (22), quien al igual que su padre tenía antecedentes.
Este muchacho fue detenido el 22 de enero del 2005 por robo calificado y portación de arma de guerra y beneficiado con un arresto domiciliario por el Tribunal Oral 2 de San Martín, que ordenó que sea monitoreado por una pulsera electrónica igual que su padre.
Cristian Fernández logró escapar por los techos cuando los detectives de la Subdelegación de Investigaciones de José C. Paz allanaron la casa de su padre.
Tres elementos de prueba
Los investigadores llegaron ayer a la casa de los Fernández luego de escuchar a testigos que afirmaron haber visto en ese domicilio de la calle Velázquez 3864 de Los Polvorines, el automóvil Volkswagen Polo que el miércoles apareció calcinado en esa misma localidad.
Los pesquisas encontraron tres elementos incriminatorios: los electrodomésticos robados en la casa de las víctimas -un DVD y una computadora-, un rollo de cinta de embalar idéntica a la que utilizaron los asesinos para vendar y maniatar al matrimonio y ropas manchadas con sangre que fueron enviadas a laboratorio.
Masilla y Rabago y sus hijos fueron vistos por última vez el miércoles 23 de julio por la noche.
Al día siguiente, a la mañana, un familiar escuchó al auto de Mansilla salir de la casa del Barrio Frino a gran velocidad y desde entonces no se supo nada del paradero de la familia hasta que el martes pasado fueron encontrados los cadáveres del matrimonio en un baldío al costado de la Panamericana, a la altura del kilómetro 60 del Ramal Campana, en la localidad de Alto Los Cardales.
Los forenses determinaron que fueron asesinados a hachazos en la cabeza en ese lugar y que llevaban muertos entre 72 y 96 horas.
Desde entonces la pesquisa se centró en la búsqueda de los dos hijos de la pareja, que hasta el momento no aparecieron.
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