Viuda de sindicalista asesinado pide "ayuda" para esclarecer el crimen

La viuda de Mario Orellana, el dirigente del gremio de los ladrilleros que fue encontrado asesinado dentro de una camioneta en el distrito bonaerense de Merlo, reclamó hoy "toda la ayuda posible" para encontrar a los culpables del crimen.

La mujer, llamada Zunilda Monzón, manifestó su confianza en la Justicia para que pueda resolver "esta muerte que no tiene sentido", ya que definió a su esposo como "un hombre bueno que no le hacía mal a nadie".

Acerca de las circunstancias que rodearon el crimen de su esposo y la posibilidad de que se relacione con una "venganza", dijo que no descarta "nada", mientras que aseguró que su esposo "no hablaba mucho de su trabajo" y no supo que haya recibido amenazas.

"No podemos descartar nada", insistió cuando le preguntaron acerca de las diferentes hipótesis que hay en torno al homicidio.

"Yo confío en la Justicia y espero que esta muerte, que no tiene sentido, se aclare, porque mi esposo era una persona que no se metía con nadie. Lo único que hacia era salir a trabajar todos los dìas", expresó la mujer, al hablar con los periodistas en a puerta de la comisaría de Merlo.

Monzón indicó que el lugar en el que fue encontrado el cuerpo de su marido -en el interior de su vehículo- está lejos de su casa y según su parecer, no era frecuentado por su esposo.

En su reclamo de ayuda para encontrar a los culpables, además de incluir a la Justicia, lo hizo tanto con los compañeros de su
gremio, como los de la central obrera CGT.

Las declaraciones de la mujer fueron interrumpidas por una de sus hijas, quien reclamó con dolor "que se haga justicia" y aseguró que es "lo único" que quiere la familia.

Orellana, de 44 años, secretario general de la Unión ObreraLadrillera de La Matanza y prosecretario de la central nacional de ese sindicato, fue encontrado muerto ayer por la mañana, dentro de una camioneta Isuzu blanca, con un disparo en la cabeza.

El vehículo fue encontrado en la intersección de las calles Magnolias y Colpayo, en Mariano Acosta, partido bonaerense de Merlo.

Según fuentes policiales, el disparo habría sido efectuado con un revólver calibre 9 milímetros ó 40, y se habría descartado el móvil de robo.

Esto se deduce del hecho que las pertenencias del gremialista no fueron sustraídas por los autores del crimen, por lo que se especula con un drama pasional o un "ajuste de cuentas".

Los indicios señalan que Orellana fue asesinado poco antes en otro lugar, diferente al que fue finalmente encontrado.

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