Canje de deuda: la Argentina en otra instancia inédita
Quizás más importante aún es el hecho que el proyecto está pensado para evitar también los inconvenientes que se suscitarán en "el día después" de este posible desenlace negativo porque el país no podrá seguir realizando los pagos regulares comprometidos en los canjes anteriores ya que el fallo impide que se sigan haciendo los depósitos en dólares en la cuenta del Bank of New York (BONY).
En esta instancia sucederán al menos dos cosas importantes: primero, la Argentina se negará a aceptar el pago en efectivo de los U$S 1.330 millones que reclaman "los buitres" arguyendo que no puede otorgar tratos diferenciales (inequitativos) y, segundo, se implementará un mecanismo para continuar con la concreción de los servicios financieros pactados con el 93% restante a través de la Caja de Valores de Buenos Aires en la misma moneda.
Técnicamente, la tercera versión del canje reemplazará los títulos elegibles dispuestos por decreto en diciembre de 2004 (sean aceptados o no) por "bonos de la República Argentina a la Par en pesos step up 2038" en las condiciones de emisión indicadas en aquella normativa; impedirá que los acreedores ingresantes posean mejores condiciones que el resto (los que regularizaron su situación en los procesos de 2005 y 2010) y, entre otras cosas, prohibirá que los inversores que acepten las condiciones posean litigios contra el país.
En este contexto en el que la demanda de dólares continúa siendo "una roca imposible de perforar" en el país, este eventual cambio de condiciones estimulará todo tipo de especulaciones aunque, como ya se mencionó, no levantará tanto revuelo como sí sucedió en otras oportunidades. Sin embargo, no se podrá evitar que en el limitado mercado de cambios paralelo, caracterizado por su escasa profundidad y excesiva manipulación, un dólar fluctuante presione y encienda ruidosas alarmas.
El fallo de la Corte de Apelaciones de Manhattan no sólo acercó al país hasta "la orilla del default", sino que lo definió como "deudor recalcitrante". En el discurso oficial, la Presidente de la Nación indicó que en los últimos 10 años el país ha sido "un pagador serial" (transfirió U$S 173.730 millones), no un "defaulteador serial" como parece afirmar la decisión de los jueces.
No faltaron "argentinos", de todos modos, que trataron al país de "garca" y que afirmaron que no se debe asociar a estos inversores con el término de "buitre" porque se trata de personas de "buena fe" que confiaron en el país, cosa que no es así porque estos fondos se especializan en comprar "bonos basura" para, después, reclamar pagos tal como ha quedado demostrado cuando hace unos años Perú se vio obligado a transferir fondos como estos especuladores lo exigían.
Por último, téngase en cuenta al menos tres aspectos "sueltos" para completar "la postal" del proceso: 1) esto es una herencia de la década del noventa cuando el país se endeudó con la anuencia de la comunidad financiera internacional; 2) el país no entraría en default en función de una falta de fondos para hacer los pagos sino porque, operativamente, no lo podría hacer a través del BONY y 3) no se descarta que los organismos (con conducciones distintas a las de los noventa) y los Gobiernos de los Estados Unidos y algunos países de Europa aboguen por la Argentina si se pasa a la instancia de la Corte Suprema (no por amiguismo sino para evitar posibles episodios semejantes).
Por el momento, la recomendación para los ansiosos es sólo "wait and see" (esperar y ver) y rezar (como lo sostuvo la Presidente) para que la Corte Suprema de los Estados Unidos acepte el caso y que los resultados del canje se ubiquen como mínimo en un 85% de aceptación porque, de no ser así, el castigo proveniente de cualquier definición de default (más allá que esta vez no lo merezcamos) será inevitable.
(*) Economista, socio de AMF Consultores y docente de la UBA
Temas
Dejá tu comentario