Iban 35 minutos del segundo tiempo cuando gran parte de los miles de hinchas de River que viajaron a Japón comenzaron a silbar al jugador del Barcelona que se iba reemplazado, con la sorpresa de que se trataba nada menos que de Javier Mascherano, un "hijo pródigo" del club, que al final del encuentro brindó su postura al respecto.
"No me molestan, yo sentí mucho mas el cariño que los silbidos. Soy un rival y no pretendo tener un trato diferenciado. Me hubiera encantado traer a River hasta acá, pero no pude", se sinceró el jugador de la Selección argentina.

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El hombre de 31 años confesó también, visiblemente emocionado, que está "muy aliviado" porque ya pasó este encuentro, en el que claramente tuvo una mezcla de sentimientos debido al amor que siente por River.

"Estoy aliviado porque ya pasó, estaba muy incómodo. Estaba muy expuesto y sabía que si llegaba a pasar algo iban a pensar mal. Eso lo pensé toda esta semana, Traté de aislarme y no pensar que el rival iba a ser River",
explicó Mascherano, que pese a todo aseguró que Barcelona consiguió "algo muy importante".