La palabra swinger, deriva del verbo inglés "to swing" que significa balance, libertad de movimiento, oscilación. Y, en las sábanas, aunque las variantes son infinitas, esencialmente, el sexo swinger se hace con la pareja del otro frente a la propia. Se empieza de a cuatro pero se pueden sumar más.
Los swingers se definen a sí mismos como "una pareja que practica el sexo con otra pero sin separarse, en el mismo espacio físico, es decir, trasladando el placer de uno a otro, mirando al ser amado, gozar".

Mucha gente confunde a los encuentros swingers con una orgía desenfrenada y no es así. Siempre se va de a dos y no es un todos contra todos sin control. El swinger goza viendo gozar a su mujer o a su hombre. No existe una clara filosofía que los defina sino más bien un sentimiento: el de querer vivir cada uno, la sexualidad, libremente y sin tabúes.

Las reglas están claras y se pactan de antemano. La "principal directiva" en el intercambio de pareja es "no" significa "no". Esto significa que el rechazo a una proposición sexual no requiere justificación y debe ser siempre respetada. La violación a esta regla, en ocasiones lleva a la expulsión inmediata. En los sitios "responsables", el respeto y la seguridad están por encima de todo. La higiene y la prevención son un mandamiento y, obviamente, se promueve el uso de profilácticos para evitar enfermedades de transmisión sexual.

Roberto, de 40 años de edad, entró a este mundo hace 5 años cuando junto a su pareja con quien tenía 15 años de casados, sintieron la necesidad de buscar "algo diferente" para salir de la rutina diaria que sentían estaba acabando con el matrimonio. Un día viendo una película que trataba el tema de los swingers, se "me metió en la cabeza la idea de que eso tal vez ayudaría en nuestra relación. Se lo conté a mi mujer con mucho miedo que se ofendiera y ella con cierto recelo accedió a intentarlo". Valiosa experiencia que hoy seguimos realizando".

Casi todos los clubs swingers de Buenos Aires cuentan con "guías". En la puerta de ingreso explican el funcionamiento del mismo –reglas básicas de convivencia- a los novatos y primerizos. En el ingreso, te colocan en la muñeca, una pulsera fluorescente. Según el color, indicará si vas como soltera, o en pareja. Una mujer o un grupo de mujeres solas en general entran sin costo; las parejas, en cambio, tienen diferentes aranceles dependiendo del horario de llegada. Los hombres solos pagarán aún más, el arancel más alto. Es común que una amiga y un amigo se pongan de acuerdo en hacerse pasar por una pareja e ir a curiosear de qué viene la cosa.

En el sexo swinger se mezclan fantasias voyeuristas, del menàge a trois y de la orgía. A mi modo de ver no constituye una patología, sino que es una manera más de relacionarse que, como cualquier otra, puede salir bien o mal. Aunque tampoco es verdad que convertirse en pareja swinger sirve para salvar la relación ni detiene los divorcios. El swinger es una actividad de parejas que nace de una relación estable, crece como fantasía de ambos, recorre el proceso de construcción de la confianza mutua, de la caída de los prejuicios y, superado ese momento, comienza el juego en la búsqueda de la primera experiencia.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica
TEL: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com