Un verdadero escándalo se vive por estos momentos en Chile, y el argentino Jorge Sampaoli, entrenador de la Selección trasandina, fue el encargado de "destapar la olla" al asegurar que no quiere dirigir más a la Roja, pero que no lo dejan irse.
"No quiero trabajar ni vivir en el país, soy un rehén", manifestó el DT en la previa de la gala del Balón de Oro en Zurich, Suiza.

"Estoy francamente decepcionado y en estas condiciones no puedo seguir dirigiendo cuando la mente la tengo puesta en otro lugar", agregó Sampaoli, quien comenzó a poner en duda su continuidad tras la salida de Sergio Jadue de la presidencia de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional.

Lo cierto es que el nuevo mandamás, Arturo Salah, le puso como condición para su salida el pago de su propia cláusula de rescisión, algo pocas veces visto. Según el diario La Tercera, el argentino ofreción 380 mil dólares, pero la oferta fue insuficiente.

"Sólo quiero que me den la libertad. Si significa renunciar a premios o dinero, lo hago",
concluyó un desesperado Sampaoli, campeón con la Selección chilena de la última Copa América 2015.