Con un Messi deslumbrante, el equipo culé venció 2-0 con dos goles de Munir y a media máquina. "La Pulga" fue el mejor jugador del partido.
El Barcelona certificó su pase a los cuartos de final de la Copa del Rey frente al Espanyol, en Cornellà-El Prat, en un partido muy cómodo para los azulgrana, con dos goles de Munir y con un fútbol sin alardes en el que destacaron las apariciones de Messi, el mejor del duelo.

El Espanyol arrancó con la misma intensidad que en los capítulos anteriores. Las revoluciones de los de Constantin Galca eran mayores que las azulgrana y los de Luis Enrique, con nuevo esquema, tenían dificultades para crear juego. De todos modos, estuvieron a punto de sorprender al arquero italiano Francesco Bardi con un latigazo de Messi en el minuto diez.

Quedaba claro que el Barcelona, aún aletargado, necesitaba muy poco para decantar el pulso. El anfitrión, por su parte, no conectaba con el ecuatoriano Felipe Caicedo, su referencia. Sin acercamientos locales, salvo tiros lejanos, ni destellos de las estrellas del Barça, el ritmo del encuentro se ralentizó en estos primeros compases.

Messi era el único que agitaba el juego en Cornellà. Sus combinaciones y cambios de ritmo era un reto para la defensa local. En el minuto 23, tras una carrera individual, obligó al arquero a lucirse de nuevo. También se dejaba llevar el Espanyol, con un cabezazo del francés Mickael Ciani después de un saque de esquina en el 29.

El partido parecía destinado a cambiar. Y lo provocó el Barcelona. Fue Munir, a la media hora, el que rompió el empate con un recorte ante Bardi y sentenció, aún más, la eliminatoria. La asistencia fue del nuevo Balón de Oro, muy inspirado el argentino, con ciertas facilidades de los centrales de Galca.

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El Espanyol pudo cambiar el guión justo antes del descanso. Caicedo se hizo con el balón tras un error de la defensa, pero falló el uno contra uno ante Ter Stegen.

En la reanudación, Caicedo salió dispuesto a compensar su disparo frente al arquero alemán. El internacional se mostró mucho más activo y más cercano al área rival. Aun así, salvo estos acercamientos, el control del Barcelona fue claro. Sin grandes esfuerzos, su dominio de la pelota marcó los tiempos del choque.

Los pupilos de Luis Enrique ya tenían el pase a cuartos de final en el bolsillo desde hacía tiempo, pero querían irse a los vestuarios con un marcador más abultado. De ahí la mirada de Messi a Munir en el 70, cuando el argentino no recibió la pelota de su compañero en zona de peligro.

Galca tampoco se conformaba y refrescó el ataque dando entrada a Mamadou y a Gerard Moreno. Con tres delanteros acabó el partido el Espanyol, toda la artillería de la plantilla blanquiazul. De todos modos, parecía imposible para el anfitrión inquietar a Ter Stegen, que disfrutó un encuentro cómodo.

Los hinchas locales ya no esperaban nada y empezó a desfilar en masa con el segundo gol de Munir, en el minuto 88, en posición dudosa de fuera de juego.

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